Las Tres Manolas

Necesita mejorar.

Como la calificación que nos daban los profesores del colegio cuando veían intención por parte del alumno, pero este requiere más esfuerzo y dedicación para poder sacar nota. Cuando parece que el chico puede dar más de sí, pero se queda en un aprobado raspado. Eso mismo me sucedió en mi visita a Las Tres Manolas. Intención, esmero en ocasiones, detalles que apuntan buenas maneras, pero varios defectos importantes que dejan un sabor de boca agridulce. Reformado hace bastante poco, se ha transformado de un lugar con vocación de tapeo a un restaurante que trata de hacer cocina moderna; de esa que combina productos de temporada con toques personales del cocinero. Pero se queda a medias.

La reforma ha quedado bien. El restaurante mezcla el ladrillo con madera y paredes de colores, en un espacio para unos cuarenta clientes; quizás algo más de separación entre las mesas no le vendría mal. Mobiliario en blanco y negro, y mantelería y vajilla de líneas modernas. El ambiente creado es bastante agradable. Y resulta bonito el detalle de colocar su bodega a la vista del comensal, tras una cristalera.

Las Tres ManolasEl servicio es agradable y conoce el oficio. Y trata que te sientas a gusto durante la cena. Pero en ocasiones le falta atención, e incluso se percibe falta de interés; como si no le pusiese a su labor el cariño que hace que te encuentres bien atendido. Son pequeños detalles los que al final transmiten las sensaciones de amabilidad y esmero. Y de ellos carece.

Y en la cocina, un quiero y no puedo. Un lo intento, pero no lo consigo. Combina una carta de ingredientes clásicos con toques de elaboración sofisticada. Tratando de mostrarnos su cocina creativa. Pero no acaba de cuajar como debería.
Por ejemplo, con sus chipirones en tempura; los chipirones están bien, pero ¿y la tempura?, yo no la encontré. O con los calabacines rellenos de carrillera; la carrillera sabrosa y bien cocinada, pero no conjuga del todo con su envoltorio de calabacín. Capítulo aparte merecen los pescados que probé; las raciones excesivamente grandes y todos ellos muy pasados de punto; tanto los platos de bacalao como el atún, quedando este último tan seco por dentro que había perdido gran parte de su sabor.

En cuanto a los postres, la verdad, me resultaron algo insulsos y me dejaron bastante indiferente. Bueno, con excepción del helado de queso de cabra; sin duda lo que más me gustó de todo lo probado, su textura amable y su sabor intenso; realmente riquísimo.

A destacar también una carta de vinos interesante en sus Riojas, Riberas o vinos de Galicia; pero algo escasa en el resto de D.O. Y una bastante acertada recomendación de la casa en cuanto al maridaje.

En definitiva, Las Tres Manolas apunta maneras pero se queda corto. Requiere mejoras en unos cuantos aspectos para poder llegar a ser aquello a lo que parece aspirar. Y todo ello por 38 euros (vino sin incluir).

UBICACION: Vergara, 14

PUNTUACION:

Ambiente: 6,5
Servicio: 5
Comida: 5

PUNTUACION MEDIA:5,375

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