Samm

Un buen arroz no basta.

Algunos, no sé si seremos pocos, entendemos ir a comer a un restaurante como un conjunto de factores que nos hacen disfrutar de la comida. Cierto que la calidad de esta es lo más importante, pero comer fuera de casa debe estar acompañado de un trato amable y de encontrarnos en un lugar confortable. Si descuidas esos factores que rodean a la degustación culinaria, el conjunto no cuaja, y menos aún cuando la cuenta se dispara a precios de estrella michelín. Samm nos ofrece la paella (su arroz señoret) como plato principal y casi exclusivo; un arroz de indiscutible calidad acompañado de un servicio y un ambiente que dejan muchísimo que desear.

El restaurante tiene un salón interior con capacidad para unos treinta comensales, decorado estilo tradicional, pero demasiado bullicioso, con mesas pequeñas y demasiado pegadas; así que no resulta demasiado confortable. Además, habilita una carpa exterior, montada con mesas y sillas de plástico, de esas que abundan en las terrazas de verano, suelo de ducha de gimnasio, y setas para el frío, con las que te asas si estás cerca. Y, debido a la gran afluencia de clientes, lo más probable será que nos toque comer en este habitáculo. El salón interior es relativamente cómodo, pero la carpa es de todo menos confortable o acogedora; sillas incómodas y follón, mucho follón. Digamos que el ambiente de Samm es más parecido al de un chiringuito de playa que al de un restaurante serio de la capital.

En cuanto al servicio no me extenderé mucho. Basta decir que está en consonancia con su ambiente. El trato es de bar cutre. Sin carta, sin interés, sin demasiada atención por parte de los camareros, que además carecen de la necesaria corrección en la relación con el cliente. Digamos que sales con la sensación de que el trato al cliente no es importante para la gerencia del restaurante, que tiene contratado poco personal y poco cualificado.

Pero bueno, hablemos de arroz, la estrella del lugar. Sinceramente jamás pensé que en la capital pudiera probar una paella con la textura y el punto que sólo consiguen los buenos establecimientos levantinos. Y en Samm mis sensaciones fueron bastante parecidas. La paella es finísima y el punto del arroz perfecto. Consiguen que quede sueltecito y con ese ligero socarrat que tan bien le viene a la paella. Ya digo, su textura es estupenda; aunque para que el conjunto sea perfecto le fallan dos aspectos: el sabor y el precio. En cuanto al sabor, esa mezcla que hacen entre la verdura, la sepia y el pollo queda en un “ni chicha ni limoná“. Quizás hemos topado con un gastrónomo excesivamente purista en paellas, pero esa combinación tan madrileña que es la “paella mixta”, no me acaba de convencer. La paella lleva pollo, conejo y verduras, o como arroz a banda, pescado y marisco; pero esta mezcla de sabores (sepia, pollo y verdura) que hacen como especialidad, no me parece que conjuguen de la manera más apropiada. Aún así, el arroz que preparan en Samm, está bastante bueno y como antes comentaba, con una textura complicadísima de encontrar por estas tierras interiores. En cuanto a su precio, valorando el coste de la materia prima que lleva la elaboración del plato, el ambiente más bien cutre y el trato que sufres, cobrar 21 euros por ración de arroz, me parece realmente escandaloso.

Podría también comentar algo acerca de las raciones que sirven de entrante, más bien escasas y más bien caras; de sus postres, bastante flojitos y a 5 euros cada uno; o acerca de su pobre carta de vinos; pero a Samm sólo se va a probar su arroz, el resto no es ni siquiera accesorio. Y visto lo visto, para los dueños todo lo que no sea el arroz, les resulta tan banal que lo descuidan sobre manera; como si lo único importante fuera hacer caja.

En definitiva, en el restaurante Samm podremos probar una buena paella, sin llegar al excelente; y de paso sufrir el follón de su chiringuito y el desdén de sus camareros. Y todo por la inestimable cantidad de 39 euros (vino sin incluir).

UBICACION: Carlos Caamaño, 3

PUNTUACION:

Ambiente: 3,5
Servicio: 3
Comida: 7

PUNTUACION MEDIA:5,125

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3 comentarios en “Samm”

  1. Fernando Says:

    Estoy bastante de acuerdo con tus comentarios. Solamente voy a destacar dos cosas.
    La primera es que puedes encargar diferentes tipos de arroz, insisto tienes que encargarlo antes, de lo contrario te ponen el que hacen ellos.
    Y la segunda es que como entrante la ensaladilla rusa me parece extraordinaria.

  2. gastronomodesaparecido Says:

    Estimado Fernando.

    Primeramente agradecerte la visita y el que hayas querido compartir tu opinión del lugar.

    Cierto que por encargo puedes probar otros tipos de arroz, y tambien de buena calidad. Si no lo especificas al reservar te pondrán su arroz señoret, que como comento está bueno aunque para mi pasadísimo de precio…

    Con respecto a lo que comentas de su ensaladilla, también la probé, y me pareció correcta, sin más; y como todo en Samm, excesivamente cara (creo que fueron 10 euros por una ración no muy abundante). Si me lo permites puedo recomendarte una ensaladilla a mi gusto estupenda, en Nájera (un pequeño lugar en el barrio de Argüelles del que dentro de poco publicaré uun comentario).

    Agradecerte de nuevo la visita.

    Un saludo.

  3. Carlos Says:

    Arroz, nada mas. Olvídese del resto de conceptos. Un restaurante al que, si no se lo recomendaran, probablemente no entraría jamás.
    Pero vayamos por partes: El establecimiento es de lo mas corriente. Tiene un anexo-carpa con setas (estufas) para el invierno. Horriblemente ruidoso.
    En la parte “noble” dos plantas: la inferior, donde se halla el típico comedor con mesas solo disponibles para 4 o mas personas. En la superior, y aprovechando al máximo el espacio, mesas donde se pueden sentar de una a tres personas. Todo ello a lo largo de las paredes conviviendo con la barra!!!. Una inefable mesa a la izquierda nada mas entrar (rece para que no le toque) y las demás, detrás de un absurdo biombo (de aspecto lamentable) con un mínimo espacio vital.
    En cualquier caso, el arroz solo se puede encargar a partir de 4 personas (hábil chantaje).
    Si llegas sin reserva y siendo dos, te toca comer si o si, el señoret (disculpen error tipográfico), presentado (como debe ser) en la mesa y en su paella. Un consejo: cuidado con la camarera al remover el arroz, pues puede alcanzarle algún grano, protéjase!!.
    Mitigue la corta espera a la elaboración del arroz, con el segundo (o primero según se vea) plato estrella de la casa: la ensaladilla. En efecto muy conseguida, cara y tan apreciable como le pueda resultar otra de su favor.
    En definitiva: solo se trata de tomar arroz, muy correcto y muy conseguido (también generoso en sal). Resulta necesario probarlo para opinar, pero probablemente no le dejará ni indiferente ni muy defraudado. Sin embargo seguro que pensará que hay otros iguales o mejores, y no tan caros.


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