Laventura

Sensaciones divergentes.

Hace ya un par de años visité por primera vez este restaurante, en aquella ocasión mi impresión fue que se trataba de un lugar bien presentado, con una cocina interesante a un precio bastante razonable, pero algo descuidado en los detalles que hacen que realmente consigas sentirte a gusto a una mesa. Un servicio mediocre y una sala demasiado ruidosa no ayudan a crear el clima ideal para degustar su buena propuesta gastronómica. Tras varias visitas más, la última de ellas hace pocos días, mis primeras impresiones fueron consolidándose, aunque con algunas salvedades. Sensaciones dispares que hacen que el conjunto no termine de resultar tan bien como debería.

El restaurante Laventura nos presenta un local elegante, austero en su decoración y bien puesto. Un espacio estructurado en dos alturas con capacidad para unos cincuenta comensales. En su parte inferior cLaventura - entradaon las paredes dejando el ladrillo al aire, y en el salón superior lisas y en colores grana y tierra. Una mesa bien vestida y una elegante vajilla culminan un conjunto que te predispone a pasar una agradable velada. Todo bastante bien hasta que el comedor se va llenando; entonces, debido a la malísima acústica del lugar, el salón se va alborotando, el volumen de voz de las diferentes mesas va creciendo, y aquello acaba convirtiéndose en un follón más digno de una tasca que de un restaurante acogedor.

En cuanto al servicio que prestan, su maitre es agradable y cortés, te recibe, te toma nota y te recomienda amablemente un vino que maride con la comida. Todo bien, hasta que tras su operación de bienvenida desaparece por completo, aunque la sala le necesite… Y sus camareros, la verdad, actúan con corrección, pero nada más. Bastante faltos de la profesionalidad que el oficio requiere, lo que les hace ser simplemente unos “trasladadores de platos”; si pides el menú degustación no te presentan los platos, van demasiado acelerados y digamos que no sienten lo que el cliente necesita, así que se queda todo en una fría y austera relación.

El Chef presenta cocina de mercado con toques imaginativos. La carta se compone de unos doce entrantes, seis ensaladas, tres arroces y doce principales entre carnes y pescados. Variada e interesante. Y además propone un menú degustación compuesto de cinco platos y tres postres por algo menos de 40 euros. La calidad de la materia prima que utiliza es indudable y la elaboración de los ingredientes bastante correcta, pero en algunos de sus platos la sofisticación del conjunto no acaba de cuajar, como si el plato no fuera un todo sino una mezcla de ingredientes. Como en el caso del crujiente de morcilla con miel, una combinación a priori sugerente, pero donde la intensidad de sus saboLaventura - Salares no acaba de complementarse adecuadamente; o la terrina de perdiz con foie, en la que los elementos por separado ganan de nuevo al conjunto.

A destacar también el buen trabajo que realiza con los arroces, sabrosos y muy bien de punto; he podido probar tanto el de verduras como el que prepara con carabineros, y sobre todo este último le queda realmente rico. Su surtido de postres imaginativos, en donde, aquí sí, logra una buena mezcla de texturas y sabores para deleite del personal. Y una carta de vinos con unas cuarenta referencias bastante interesante, en la que puedes encontrar un buen surtido de diferentes cortes y estilos.

En definitiva, el restaurante Laventura nos ofrece una propuesta culinaria atractiva, aunque con mejoras pendientes en la conjunción de algunos platos, y un importante debe en el cuidado de aquellos otros detalles que hacen que puedas salir realmente satisfecho después de la visita. Y en donde la cuenta asciende a unos 45 euros (vino sin incluir).

UBICACION: Ventura Rodríguez, 3

PUNTUACION:

Ambiente: 5
Servicio: 5
Comida: 6,5

PUNTUACION MEDIA: 5,75

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2 comentarios en “Laventura”

  1. PAÚL Says:

    PERDONE LO QUE LE VOY A DECIR , YO NO TRABAJO AHI ,PERO SOY UNA CLIENTA DEL BANCO SANTANDER , Y ME PARECE QUE SE ESQUIVOCA DEMACIADO RESPECTO A SU OPINION DEL RESTAURANTE ,ME MOLESTA MUCHO QUE ALLA PERSONAS ASI COMO USTED, ESOS CHICOS SON DEMACIADO AGRADABLES ,Y SE LO TRABAJAN , YA QUE LES ENCANTA SU TRABAJO, HABLE CON UNO DE ELLOS Y ME DIJO QUE ESE DÍA QUE FUE ESTABAN FALTOS DE PERSONAL POR UN ACCIDENTE DE UN COMPAÑERO, Y ADEMAS SU CARTA ES DE MAS DE 120 REFERENCIAS, ELLOS LO DAN TODO POR MANTENER SU TRABAJO USTED NO LES DAÑE SU ILUSIÓN . SIN MÁS PALABRAS ESPERO LES DE LA OPORTUNIDAD DE CONOCERLES. GRACIAS POR SU ATENCIÓN. Y DISCULPER CUALQUIER MOLESTIA ESPERO LO ENTIENDA.


  2. Estimado/a Paúl.

    Primeramente quería agradecerle que se haya animado a compartir su opinión conmigo y los lectores del blog. Tanto las opiniones en consonancia como las discordantes son siempre bienvenidas en este pequeño espacio.

    Con respecto a su comentario, he de decirle primeramente que si ha leido con una mínima atención mi crítica, se dará cuenta que está basada en varias experiencias en Laventura. En los dos últimos años cuatro han sido mis visitas al restaurante.

    En segundo lugar; si algún trabajador del establecimiento le comentó que la falta de eficiencia en el servicio se debía a una puntual falta de personal el día que yo estuve allí, obviamente no saben quién soy yo. Por varias razones: porque nunca me identifico en el restaurante al que visito; porque mi comentario está sustentado en varias experiencias; y porque en ningún momento me pareció que faltase personal, de hecho creo que el número de camareros que atendían la sala era el adecuado, simplemente no tienen la capacidad profesional y el interés (o al menos no se les nota) que se requiere para prestar una buena atención a la mesa. Son simplemente correctos, sin más, como expreso en mi crítica. Posiblemente con usted sean más cordiales ya que le conocen, pero con el cliente anónimo no tienen tantos parabienes.

    En cuanto a las más de 120 referencias que usted me comenta (de vino, supongo); yo sólo puedo valorar y comentar lo que me ofrecen, y en la carta que me presentaron, había alrededor de 40, no más.

    De todos modos, no creo que yo esté en posesión de la verdad absoluta y puedo equivocarme con respecto a un restaurante (aunque en este caso concreto han sido cuatro visitas y en todas las sensaciones fueron muy similares…). Y sobre todo no pretendo con mis comentarios en este blog dañar la ilusión de nadie, simplemente narrar mis experiencias. Pero si de verdad el personal que trabaja en el restaurante lo hace con tanta ilusión como usted dice, les recomendaría que la hagan notar más, adquiriendo más conocimientos del oficio y demostrando ese interés con mayor eficacia.

    Reitero que su comentario no me supone molestia alguna.

    Un saludo.


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