Archive for the ‘De tapas por Madrid’ category

Vergara 78

7 abril, 2010

Pincheando.

Una de las prácticas gastronómicas que más nos gustan a los españoles, una manera diferente de entender una comida; algo que, aunque no soy demasiado viajado, muy poco he visto fuera de nuestras fronteras (aparte de en tabernas españolas que florecen en muchas capitales del mundo). Algo que ya es parte de nuestro acervo cultural y uno de nuestros imputs más importantes para el turismo extranjero. Porque gastronomía es cultura, qué narices. Aunque muchas administraciones públicas no la reconozcan como tal y no la ayuden y potencien como se merece, nuestra tradición culinaria y nuestra idiosincrasia gastronómica es CULTURA.

¿Quién no ha ido de pinchos/tapas/tostas alguna vez? ¿Quién no ha salido de picoteo en una noche con amigos? Ya sea en el bar cutre que tenemos al lado de casa, o en uno de los gastrobares de última generación que se están poniendo de moda. Pues eso, y perdonad que me enrolle en hacer apología cultural de la gastronomía, pero la pasión me pierde, eso es Vergara 78. Una taberna bien montadita con una filosofía basada en el pincho. ¿Adalid del acervo español? No, simplemente una nueva apuesta por lo nuestro de siempre.

Porque no sólo de cocina sofisticada vive el hombre, hace pocos meses abrió en pleno barrio de Salamanca esta taberna de aire tradicional que ofrece pinchos de todos los colores. Un lugar limpio y ordenado; agradable para tapear, que se nota montado con cariño y esmero. Una amplia barra nos recibe y sirve de cobijo para los más informales. Tras ella también encontramos un pequeño espacio con seis o siete mesas, tranquilo lugar para unas veinte personas picoteando.

En el servicio que prestan también percibimos el cariño que ponen en su trabajo; tratando de agradar a la clientela, con una sonrisa detrás la barra y amabilidad atendiendo las mesas. Recomendando con gusto un vino o sugiriendo el pincho especial del día. Sí que es cierto que en ocasiones se echa en falta algo de personal; para las horas punta no les vendría mal una nueva mano que haría más diligente el servicio. Pero son voluntariosos y tratan de conseguir que el visitante se sienta a gusto en su jornada de tapeo.

En cocina, a las horas de comida y de cena, trabajan continuamente elaborando pinchos recientes que sacan a la barra. La taberna funciona sin carta de pinchos, así que es el cliente, según lo que se encuentra ante sus ojos el que elije cuál le apetece tomar. Además de éstos, tienen una pequeña carta con embutidos, ensaladas y algunas raciones. En mis tres visitas al lugar me dediqué a “pinchear” sentado tras la barra, así que su carta aún no la he probado. De todos modos, por lo que se ve salir de cocina se trata de raciones generosas, bien presentadas y, si mantienen la misma calidad que en sus pinchos, seguro que muy apetecibles.

Los pinchos, para mi claramente los protagonistas del local, son siempre muy variados, elaborados mayoritariamente con productos de temporada, algunos de ellos curiosos y originales, y siempre sabrosos y de buena calidad. En la taberna podremos encontrar desde los tradicionales pincho de tortilla o de jamón ibérico, hasta un capuccino de tomate y parmentier de queso o un maki de guacamole y langostinos. Además, su tamaño hace que con dos o tres pinchos y un postre puedas comer o cenar sin quedarte con hambre, con lo que la cuenta no se dispara al no tratarse de miniaturas de un solo bocado. Cada pincho nos costará unos 3 euros, pero para tomar en barra tienen dos menús que harán la visita algo más económica: el “menú express”, dos pinchos + bebida por 5,95 € (IVA sin incluir); y el “kit de 6 pinchos + botella de vino” por 20 € (IVA sin incluir).

Por comentar algo de lo que he probado en mis vistas, destacaría: la lasaña de verduras y chipirones, con la verdura natural y bien pochadita, y la pasta al dente; la tosta de secreto ibérico y verduras, rica y jugosa; la sopa de melón con jamón ibérico, sabrosa y bien conjuntada; o el hojaldre de trompetas de la muerte, potente de sabor pero suave en su textura.

Otro de los elementos importantes a la hora de ir a tapear a cualquier taberna es la bebida. En Vergara 78, además de un par de cervezas de importación y la mahou clásica de grifo, encontramos catorce referencias distintas para tomar vinos por copas. No se trata de grandes vinos, pero sí una buena variedad de “clase media” enológica a un precio bastante razonable (unos 2 € por copa de vino); aunque de ellos sólo tres sean blancos, es de valorar el surtido que ofrecen. Como muchas veces he defendido en este blog, el vino es también parte de nuestra gastronomía, y como tal también ha de ser un elemento importante a tener en cuenta.

Para concluir, destacar también la estupenda torrija que pude degustar en una de las ocasiones. Supongo que no será un postre que ofrezcan durante todo el año, pero si casualmente podemos dar con él, no deberíamos dejarlo escapar.

En definitiva, Vergara 78 es una taberna de aire tradicional, donde encontramos pinchos de calidad, y que resulta una buena opción para un picoteo no demasiado formal; y en la que la visita de pinchos en barra saldrá por unos 8 ó 10 euros (vino sin incluir).

UBICACION: Príncipe de Vergara, 78

PUNTUACION:

Ambiente: 6,5
Servicio: 6
Comida: 6

PUNTUACION MEDIA: 6,125

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Juan Bravo 25

9 junio, 2009

Para un tapeo elegante.

Se respira cierto aire elegante y señorial. Esta taberna me recuerda a aquellos salones de principios de siglo XX que eran punto de reunión de aristócratas y gente de poder, donde los señores ataviados con sombrero y bastón se citaban para interminables tertulias de política y sociedad. Sus lámparas de otra época, los ocres de las paredes, la madera oscura, su suave iluminación y los detalles decorativos que podrían perfectamente haber salido de un anticuario, confieren a esta taberna un ambiente especial. Posee un toque elegante y distinguido que se transmite al visitante nada más cruzar el umbral de su puerta.

Enclavada en el corazón del barrio de Salamanca (como no podría ser de otra manera), esta taberna se abastece de los ejecutivos de la zona y de la gente bien que vive en sus cercanías. El local dispone de un amplio espacio Juan Bravo 25 - Salapara degustar sus tapas y raciones. Además del hueco que podamos encontrar en su enorme barra, unas pocas mesas altas y una pequeña barrita adosada a las paredes del local sirven también de cobijo al visitante. Espacio más que suficiente para que el cliente se encuentre a gusto. Además, un poco apartado de la zona de tapeo, han habilitado un pequeño recinto con mesas para comidas con capacidad para unos treinta comensales. En definitiva, el lugar posee un ambiente algo pijo, pero amplio, cómodo y agradable.

El servicio actúa en perfecta consonancia con el ambiente creado. En número más que suficiente para realizar su labor de manera eficiente, es amable y muy cortés, atento en todo momento e incluso demasiado protocolario para una taberna de tapeo. Cuidando los detalles para que el cliente esté conforme. Recomienda con entusiasmo y sirve con diligencia. Nada que reprochar.

Juan Bravo 25, presenta un buen surtido de tapas (más de veinte a elegir entre pinchos fríos y calientes), otra veintena de raciones de corte tradicional (entre las que eJuan Bravo 25 - Ensaladilla rusancontramos callos, albóndigas, ensaladilla, croquetas, mollejas…), y además ofrecen la posibilidad de pedir en barra algunos de los platos de su carta para comidas, postres incluidos. La mayoría de sus platos de buena calidad, y en los que se percibe el cuidado que prestan por la materia prima que utilizan, su mayor virtud. Eso sí, esa apuesta por la calidad, unida al ambiente distinguido del lugar, hacen que la factura final se eleve más de lo que habitualmente encontramos en lugares de tapeo.

Varias han sido mis visitas a esta taberna del barrio de Salamanca, en las que he podido probar un buen número de platos de su propuesta culinaria. En general, la sensación final fue siempre satisfactoria, aunque también siempre salí del lugar pensando que está algo pasado de precio. Con raciones realmente sabrosas e interesantes, pero también con alguna que otra decepción. Entre las decepciones, no me gustó su ensaladilla rusa, y me parecieron flojillos el riJuan Bravo 25 - Tarta tatínssoto de setas o los canelones de centolla y erizos de mar; una buena materia prima no debería dar como resultado un plato insulso y vulgar. Por el contrario, recomendaría probar sus callos a la madrileña, la ensalada de perdiz o sus albóndigas; estas últimas raciones muy bien elaboradas, aprovechando bien las cualidades del género y sabrosas en su conjunto.

A destacar también, la variedad que ofertan en vinos por copas, no excesiva pero sí bastante aceptable, ocho o diez referencias; algo clásicas eso sí, pero en buen número y de diferentes estilos. Poco a poco encontramos que los establecimientos van ampliando su oferta de vinos por copas, para disfrute de los que nos gusta maridar la tapa con el vino, para los que quieren probar cosas nuevas, y para aquellas ocasiones en las que una botella se nos puede hacer larga. A ver si cunde el ejemplo…

En definitiva, Juan Bravo 25 es una taberna agradable de ambiente distinguido, que presta un buen servicio y presenta una calidad gastronómica bastante aceptable, pero también algo excesiva en su precio; venir de tapeo aquí nos saldrá por unos 20 euros (vino sin incluir).

UBICACION: Juan Bravo, 25

PUNTUACION:

Ambiente: 7
Servicio: 7
Comida: 6,5

PUNTUACION MEDIA: 6,75

Taberna Buen Suceso (2)

11 mayo, 2009

Un pequeño paso atrás.

A principios de año publiqué la crítica de esta pequeña taberna del barrio de Argüelles bajo el título “Buen comienzo y mucho futuro”, que podéis ver en el siguiente enlace: “Taberna Buen Suceso”. Desde aquellas primeras visitas y ese interesante augurio, he tapeado en ella varias veces más. Además, en el mes de Febrero, el establecimiento fue galardonado con una mención de honor al mejor Bar de tapas de Madrid por la revista Metrópoli.

Durante las últimas semanas he visitado de nuevo la taberna en tres ocasiones; y tras notar algunas diferencias con respecto a lo que escribí hace unos meses, quisiera comentar brevemente esos aspectos, y retocar ligeramente su puntuación. Me detendré fundamentalmente en el servicio y en el ambiente.Taberna Buen Suceso - Foie con ragout de pasas y mango

De un tiempo a esta parte he notado el local algo menos acogedor y con algo más de follón que en mis primeras visitas. Y según mi opinión, uno de los motivos de este pequeño cambio es su nuevo estilo musical. En las tres últimas veces que estuve allí el acompañamiento de mi cena fue un surtido de rock más propio de un bar de copas que de una taberna de tapeo, y a un volumen ligeramente más elevado del deseable. No es que tenga nada contra ese tipo de música (Ramones, AC/DC, los Stones…), más bien al contrario, pero no me parece que con ello se cree el ambiente más adecuado para un tranquilo tapeo. El lugar me sigue gustando, y continuaré yendo de vez en cuando, pero tal y como decía en mi anterior comentario, lo que le hace especial es el cuidado de los detalles; y este en concreto se le ha escapado.

El otro aspecto a reseñar es el cambio de camareros que ha sufrido. Supongo que si entra nuevo personal, éste tarda un tiempo en adaptarse al nuevo oficio, y poco a poco irá mejorando; pero sí que es conveniente que al menos conozca el producto que está sirviendo y pueda, aunque sea mínimamente, orientar al consumidor en la elección de un vino o de una ración. Dicho esto, y en lo que a su servicio respecta, éste continúa siendo igual de atento y amable con el visitante; en su intención de agradar no ha mermado ni un ápice, y sigue siendo un gusto que en todo mTaberna Buen Suceso - Tacos de cochinillo confitadoomento busquen la comodidad cliente.

Con respecto a su comida, poco nuevo que añadir. Materia prima de buena calidad y cuidadas elaboraciones hacen que tapear en la Taberna Buen Suceso sea una grata experiencia, y además a un precio muy razonable, alrededor de 11 euros (vino sin incluir).

En definitiva, sólo quería apuntar un par de apreciaciones nuevas, para actualizar mis impresiones ante el futuro visitante, y con la esperanza de que no se desvíen de la senda por la que acertadamente comenzaron su andadura.

UBICACION: Buen Suceso, 24

PUNTUACION:

Ambiente: 6,5
Servicio: 6,5
Comida: 6,5

PUNTUACION MEDIA: 6,5

Kulto al Plato

16 marzo, 2009

No es oro todo lo que reluce.

Hace un par de semanas, al hilo de los resultados de los premios gastronómicos de la revista Metrópoli, os anticipaba mi crítica al (según ellos) mejor bar de tapas de Madrid, Kulto al Plato. Tapas sofisticadas en miniatura, diseño en el local, originalidad en las cartas y en su ambiente… Sin duda es un lugar diferente, curioso y digno de ser probado; pero de ahí a ser donde mejor se tapea de la capital, va un trecho. Si se valora la origiKulto al Plato - Entradanalidad, el atrevimiento o la sorpresa, quizás sí sea de los mejores; pero para este gastrónomo, su relación calidad-precio es sólo correctita, con algunos aciertos y unos cuantos sinsabores.

El local es un agradable espacio con la barra al fondo, una amplia área de tapeo con unas cuantas mesas altas, y dos pequeñas zonas de comedor preparadas para unos veinte comensales cada una. Mucho diseño por todas partes; en su decoración, en su mobiliario, en la vajilla, en su iluminación, e incluso en la confección y aspecto de sus cartas. El lugar está bastante chulo montado, quizás tiene más aspecto de pub fashion que de taberna de tapeo; pero ese ser distinto y el salirse totalmente del concepto tradicional de bar de tapas es uno de los imputs importantes para el éxito del lugar.

El servicio está bastante menos cuidado que su aspecto. En contraposición a la diferenciación que consigue Kulto al Plato con el diseño del local, el servicio es bastante más parecido al de Kulto al Plato - Chupito de salmorejoun bar de tapas cualquiera. Chicos jóvenes, con buena predisposición y correctos en el trato, pero a los que les faltan conocimientos gastronómicos y enológicos, saber estar ante el cliente y en ocasiones, también les falta la debida atención para llevar el servicio con diligencia. Y además, al menos en las dos visitas que he hecho al local, también noté falta de personal; seguramente con mayor número de efectivos algunas de sus carencias habrían quedado disimuladas. De todos modos, tampoco es que el servicio sea un desastre, para mi simplemente correcto; sin más.

En cuanto a su cocina, Kulto al Plato hace una versión moderna y sofisticada de la tradicional cocina de pintxos vasca; una sugerente idea que si cuajase del todo al llevárnosla a la boca sería Kulto al Plato - Txangurro-aguacate-regalizmucho más interesante. Pero el resultado final nos deja un par de sabrosísimos aciertos y un buen número de sinsabores. Eso sí, todos los platos con nombres bastante llamativos y muy bien presentados. La carta nos ofrece un buen surtido de txupitos, ensaladas y tapitas de diseño, bastante apetecibles sobre el papel y bastante mínimas en cantidad. Esto hace que en una visita podamos probar siete u ocho platos diferentes, eso sí con el correspondiente gasto económico (sus precios: a 2 euros el txupito y a 3,5 euros las ensaladas y las tapitas).Kulto al Plato - Risotto de idiazabal

Para completar el comentario acerca de su cocina, os detallaré algunos de sus “pintxos estrella”: Txupito de salmorejo con brotes y flores; realmente bonito en su presentación; pero en la boca, el salmorejo en sí, me resultó algo insulso. Ensalada César; bastante rica, tanto el sabor de la verdura como la suave salsa que la envuelve. Ensalada de algas con patatas al ajillo; una de las tapas que más me gustó, las patatas buenísimas de punto y sabor y la combinación del ajillo, las patatas y las refrescantes Kulto al Plato - Hamburguesa de wagyualgas, muy lograda. Risotto crujiente de idiazábal y txipirón; una de las recomendaciones más fervientes de la casa, probado en dos ocasiones y en ambas me resultó algo anodino, simplemente correcto, sin destacar. Txangurro – aguacate – regaliz; tres ingredientes interesantes por separado, en especial la crema de aguacate, que en conjunto no cuajan, sobre todo porque el helado de regaliz se come al resto. Bacalao con “currymigas” sobre coliflor; bastante flojito, el bacalao poco sabroso y pasado de punto. Hamburguesa de wagyu con txips; muy rica, la carne sabrosa y jugosa y las txips muy curiosas, una lástima que dure sólo dos bocaditos… Txiquihuerta (verduras en tempura); las verduras sabrosas y en punto, la tempura tosca y no muy lograda. Como decía lKulto al Plato - Mesasa principio, una carta muy llamativa de la que sólo destacaría tres o cuatro cosas, definitivamente, no es oro todo lo que reluce…

A destacar también una carta de vinos no demasiado extensa, pero bastante interesante por el corte moderno de algunas de sus referencias; además de incluir unos pocos a precios muy accesibles. Y la posibilidad de tomar por copas ocho de los vinos que tienen en carta.

En definitiva, Kulto al Plato es un lugar interesante, con una cocina curiosa e innovadora, que acerca las tapas de diseño al gran público; pero que culinariamente aparenta bastante más de lo que en realidad es, así que su relación calidad-precio es simplemente correcta; y en donde tapear saldrá por unos 20 euros (vino sin incluir).

UBICACION: Serrano Jover, 1

PUNTUACION:

Ambiente: 7
Servicio: 5,5
Comida: 6

PUNTUACION MEDIA: 6,125

Puerto Lagasca

2 marzo, 2009

Demasiadas aspiraciones para un sitio corriente.

Hace un par de semanas se entregaron los premios de gastronomía de la revista Metrópoli. En la categoría “Bar de tapas” el ganador fue Kulto al Plato (del que también opinaré un día de estos) y las menciones de honor fueron para la Taberna Buen Suceso, y la Taberna Puerto Lagasca de la que hoy escribo. Dicho reconocimiento y algún comentario que anteriormente había llegado a mis oídos me hicieron tomar la decisión de probarlo. Dos visitas realizadas y una buena parte de la carta probada hacen que hoy os comente mis impresiones.

Hace unos cinco meses abrió sus puertas este nuevo local en el barrio de Salamanca, su filosofía: buena materia prima, cocina tradicional de calidad y elaboraciones sencillas. Y por la mención recibida en la revista madrileña, y los parabienes leídos por este gastrónomo en otras páginas, han debido dar en el clavo. Aunque, desafortunadamente, no conmigo. Me resultó un sitio bien montado y agradable, pero con un servicio mediocre y una cocina normalita. La taberna no me desagradó, pero tanto elogio me parece excesivo.Puerto Lagasca - barra

El local se estructura en dos ambientes. A la entrada, la barra y seis mesas altas en un espacio coqueto, limpio y bien montado para tapear. Tras un pasillo donde ubican su bodega, un saloncito preparado para unos treinta y cinco comensales; espacio donde en mi opinión deberían haber colocado menor número de mesas, ya que están demasiado próximas entre sí, lo que hace que la comodidad del salón quede mermada. Aunque, como antes decía, en la zona de barra el ambiente es tranquilo y agradable; el lugar está montado con esmero y eso se nota.

El servicio sin embargo está bastante más descuidado. Parece que la inversión acometida en local y decoración no ha tenido correspondencia con la realizada en personal. Los chicos que me atendieron son amables, sí, pero distraídos y bastante descuidados. Les falta atención y coordinación entre ellos. Por ejemplo, puedes encontrarte con que traen tres raciones a la vez, con lo que al final se enfría la comida, o que habiendo tres personas tras la barra ninguno hace ademán de atenderte… No diría que el servicio es malo, pero sí bastante mejorable, sobre todo cuando el ambiente del lugar crea unas expectativas que luego no cumple.Puerto Lagasca - zona de tapas

En su carta presenta un amplio surtido de entrantes (embutidos, verduras y platos típicos de nuestra gastronomía como la ensaladilla, el salmorejo o las croquetas), varias ensaladas y tres diferentes platos con huevo; y además un buen número de pescados (lenguado, lubina, salmonetes, atún rojo…) y cuatro platos de carne. Cocina sin complicaciones y de poca elaboración, o como ellos mismos dicen en su web, “con respeto por el producto sin enmascararlo”. En mi opinión, este concepto gastronómico es tan válido como cualquier otro, pero para que el plato resulte, el producto ha de ser de excelente calidad. Y ahí es donde Puerto Lagasca flojea; no digo que lo que sirven sea de mala calidad, ni mucho menos, y quizá es que hace poco estuve comiendo en Nájera (de filosofía muy similar), pero les falta esa excelencia que comentaba; ninguno de los platos de aquí llegan al nivel culinario de los de aquel restaurante de Argüelles.

Como antes comentaba, en mis dos visitas me dio tiempo a probar buena parte de lo que ofrecen (su ensaladilla, sus croquetas, un par de ensaladas, un plato de huevos fritos, los salmonetes y el atún, algo de marisco, un plato de carne a la plancha…), y la verdad que nada de lo probado me disgustó, pero tampoco ningún plato sedujo en exceso a mi cultivado paladar. Todo estaba bien, de calidad media, pero sin entusiasmar. Destacaría sobre el resto las verduras a la plancha y los huevos rellenos, ambos platos ricos y sabrosos, subiendo la media… Pero como decía al principio, sin la excelente calidad que ha de tener para que el lugar merezca tantos elogios.Puerto Lagasca - salón

A destacar también que casi toda su carta se puede pedir por medias raciones (algo muy de agradecer para comensales como este gastrónomo al que le gusta probar un poco de todo). Un buen surtido de vinos por copas, aunque de corte demasiado clásico. Una carta de vinos variada en cuanto a D.O., aunque escasa de referencias (quieren abarcar mucho con poca profundidad). Y unos postres (probé el flan, el arroz con leche y la tarta de la casa) bastante flojitos.

En definitiva, Puerto Lagasca es un sitio aseadito, de calidad media, que pretende más de lo que ofrece; aunque eso sí, a un precio razonable, yo salí por unos 20 euros (vino sin incluir).

UBICACION: Lagasca, 81

PUNTUACION:

Ambiente: 6
Servicio: 5
Comida: 5,5

PUNTUACION MEDIA: 5,5

La Cantamora

9 febrero, 2009

Cariño en la cocina.

La de hoy es una historia que afortunadamente vemos repetida en nuestro país: Un joven cocinero, con experiencia y estudios en el extranjero, que unos años después vuelve a su tierra para compartir con sus vecinos sus conocimientos, su saber culinario. En este caso, el joven cocinero tomó un antiguo bar de barrio cercano a la Plaza de España y montó allí su hogar. Sin excesivas pretensiones ni alardes exagerados, sin querer clasificarse en restaurante, taberna o casa de comidas; simplemente, tal y como podemos leer en la puerta del lugar, “cocina”. Porque La Cantamora no es ni un restaurante al uso, con su carta estructurada en entrantes y principales, ni una taberna de tapeo a las que estamos acostumbrados; digamos que simplemente es un espacio donde su Chef nos muestra su buen hacer entre fogones, sin etiquetas.

Como antes comentaba el local es un antiguo bar de barrio, y aunque el lavado de cara ha sido importante, paredes, suelos, mobiliario…; aún quedan reminiscencias de su pasado, como esa enorme barra de latón que preside la sala. Una barra a todas luces exagerada e innecesaria, sobre todo cuando el lugar está pensado para el servicio en mesa, que chirría ante el ambiente que se quiere crear; pero bueno, las reformas son costosas y la economía es dura, así que despacito y buena letra. Tiempo La Cantamora - Salaal tiempo. Por lo demás, con capacidad para unas veinticinco personas y poca decoración, el ambiente es tranquilo y agradable, quizás algo frío diría yo, pero donde consiguen que te encuentres cómodo para poder disfrutar de su propuesta gastronómica.

El servicio lo llevan dos chicos jóvenes, sin mucha experiencia, pero con bastante voluntad. Quizás esa falta de experiencia les hace no saber en cada momento lo que demanda el cliente, estar demasiado distraídos en ocasiones, o no saber recomendar un vino. Pero como digo, amabilidad y voluntad de agradar, elementos muy importantes para hacer que el comensal esté a gusto a una mesa, sí que desprenden; esto se tiene o no se tiene, el resto se aprende. Sin duda, el servicio es un aspecto en el que La Cantamora debe mejorar, no es que sea malo, pero debería acercarse más al nivel que tiene en la cocina.

La carta nos presenta un pequeño surtido de tostas y unas cuantas raciones; una carta ideal para compartir entre varios y así poder ir probando de todo un poco. Muy buena materia prima y cocina de bastante calidad, que unidos a ciertos toques personales del Chef en algunos de sus platos, hacen de este pequeño lugar una buena opción para paladares exigentes. Eso sí, tapear en La Cantamora nos saldrá algo más caro que en una taberna al uso, las raciones no son baratas y tampoco son demasiado abundantes, pero merece la pena.

De entre su oferta culinaria, y partiendo de la base que todo lo probado en las diferentes visitas fue de mi agrado, destacaría: los sepionets en su tinta, pequeñitas sepias perfectamente cocinadas y muy sabrosas; el solomillo de ciervo, carne de gran calidad presentada en su punto idóneo; y el coulant de chocolate, suave en su textura pero intenso en sabor.

A destacar también, una carta de vinos algo corta, pero muy interesante, en la que incluye referencias de corte moderno no demasiado conocidas por el gran público. Un surtido de quesos excelente, con algunos clásicos nacionales de gran calidad y unas cuantas sorpresas del extranjero muy agradables. Y la tranquila sobremesa que permiten disfrutar, sin apurarte para que abandones el local.

En definitiva, La Cantamora es un lugar tranquilo y agradable, en donde se percibe el cariño por la gastronomía de su Chef y podemos disfrutar de cocina de calidad; y en donde el precio medio es de unos 20 euros (vino sin incluir).

UBICACION: Evaristo San Miguel, 21

PUNTUACION:

Ambiente: 6
Servicio: 5,5
Comida: 7

PUNTUACION MEDIA: 6,375

Taberna Buen Suceso

6 enero, 2009

Buen comienzo y mucho futuro.

Hace pocos días, paseando por la calle Ferraz, encontré una pequeña taberna que abrió sus puerta hace un par de meses. Me llamó la atención por su pulcritud y por su ambiente de corte moderno. La primera impresión, dicen, es muy importante, y ese seductor vistazo provocó mi ulterior visita. Tras tapear un par de veces en ella me veo con criterio suficiente para agregarla a la lista del gastrónomo desaparecido.

En mi humilde opinión, una taberna de reciente apertura ha de poseer ciertos caracteres que le den personalidad, y así poder hacer competencia a la variada oferta de la capital (según leía recientemente en España existe un bar por cada 125 habitantes), y sobre todo, tener muy claras las ideas de lo que se quiere ofrecer, y actuar en consecuencia. Será importante tener un ambiente característico, una carta seductora, buen producto en la despensa y un trato al cliente que invite a repetir; si en las primeras visitas no te has ganado al cliente, seguramente lo hayas perdido para siempre.

La Taberna Buen Suceso, ubicada en el mismo lugar que la antigua Taberna de Conspiradores, aúna en buena medida las citadas premisas. El pequeño local de corte moderno llama la atención por su orden y pulTaberna buen Suceso - Hamburguesa de ciervocritud. Se ha creado un ambiente diáfano, con algunas mesas y sillas altas, y al fondo, presidiendo, su modesta barra. Desde la misma entrada podemos respirar el cuidado que se ha puesto en que el espacio resulte agradable; una buena primera piedra para invitar a degustar su apetecible carta. El servicio, sigue esa misma línea; amable, atento y cordial. Te recibe con una sonrisa tras la barra y en todo momento tratará que te sientas a gusto. Se percibe cariño en lo que hacen y eso te predispone a pasar un buen rato tapeando en la taberna. Buenos inicios, sin duda. Continuando en esa misma dirección les auguro un buen futuro.

Su cocina mezcla productos tradicionales y de temporada con un punto de sofisticación en su elaboración. Embutidos, tapas y raciones en buena variedad, para así poder satisfacer las demandas del exigente visitante. Todo ello en una carta bien presentada y muy sugerente.
En cuanto a sus vinos, la taberna ofrece una buena variedad por copas, unos diez distintos aproximadamente, de diferentes cortes y estilos; un número bastante aceptable. Ojala continúe poniéndose de moda ofertar una buena selección de nuestros caldos para el tapeo. Aunque la carta se queda algo corta en sus referencias a botella completa; en este aspecto sí eché en falta algo más donde elegir…Taberna Buen Suceso - Tacos de cochinillo confitado

Y entrando más al detalle de la comida que podemos degustar, nos encontramos de nuevo con otro de los pilares básicos antes citados: buena materia prima. Aquí es donde volvemos a ver el cuidado con el que se nota montado este lugar, una cocina basada en la calidad. Para mi caprichoso gusto, con muchos aciertos y algún que otro sinsabor; pero todo bien elaborado y con muy buena intención. De entre lo probado me gustaron más las raciones que las tapas; y de entre aquellas recomendaría: el surtido de ciervo, la ensalada de mollejas de pato, la de pasta con aliño oriental y, sobre todo, los taquitos de cochinillo (que hacen confitado lentamente en aceite, y están tiernos y sabrosos, y muy bien acompañados en una jugosa cama de patata pochada), y el huevo poché con setas trufadas (este último plato me pareció realmente exquisito, muy sabroso y perfectamente conjuntado). De entre los postres sólo prTaberna buen Suceso - Delicias de chocolate amargoobé la mousse de queso, cremosa y bien de textura pero algo insulsa de sabor; y las delicias de chocolate amargo con helado de vainilla, bastantes ricas la verdad, eso sí, sólo para amantes del chocolate-chocolate.

En definitiva, la Taberna Buen Suceso se presenta como un lugar muy a tener en cuenta si continúa trabajando como en estos esperanzadores comienzos; combinando cocina de buena calidad con un trato al cliente realmente agradable; y en donde tapear nos saldrá por unos muy razonables 11 euros (vino sin incluir).

** Actualizado: 5 de mayo de 2009 en “Taberna Buen Suceso (2)

UBICACION: Buen Suceso, 24

PUNTUACION:

Ambiente: 6,5
Servicio: 6,5
Comida: 6,5

PUNTUACION MEDIA: 6,5