Archive for the ‘Ruta por Guadalajara’ category

Calle Mayor

5 mayo, 2009

Calidad media a un precio razonable.

Nueva parada en la provincia de Guadalajara, en esta ocasión en la ciudad de Sigüenza. Tras dar una vuelta por el interesante centro histórico del municipio y llegada la hora del almuerzo; esta vez, para elegir el lugar donde comer, decidí dejarme aconsejar por la guía más influyente en temas de restauración. La guía Michelín señala entre sus lugares recomendados a precios razonables un pequeño restaurante cercano a la catedral, Calle Mayor. Se trata de un agradable lugar cuya cocina combina platos tradicionales con alguno de corte algo más creativo, de una calidad media a un precio bastante razonable.Calle Mayor - Fachada

Calle Mayor destaca a primera vista por su ambiente; a diferencia de la mayoría de la oferta gastronómica de la localidad, aquí han huido de lo rústico y han tratado de montar un restaurante algo más moderno con un toque elegante. Paredes lisas en blanco y rojo, iluminación con halógenos y una impecable mantelería le confieren ese aire que le distingue de los típicos asadores de la zona. Con interés y un poquito de esmero se ha logrado crear un ambiente cuidado y agradable.

Un cuidado que se hecha de menos en su servicio; bastante más de andar por casa, y esta vez sí, más parecido al de una casa de comidas que al de un restaurante distinguido. El dueño te recibe en la puerta y te atiende con cordialidad en los primeros compases de la comida; pero una vez toma nota del menú se desentiende de la mesa y deja la labor a sus inexpertos camareros. Algo bruscos, con poco conocimiento del oficio y sin desprender demasiada amabilidad, cumplen con su trabajo de llevar y retirar los platos; pero nada más.Calle Mayor - Salón

En cuanto a la comida, como antes decía, la carta presenta platos tradicionales (como el cabrito asado, las carrilleras estofadas, o los sesos de cordero) y otros de corte algo más creativo (como el milhojas de salmón ahumado con mantequilla de anchoas, los muslitos de codorniz con frutos secos, o las albóndigas de cordero al Pedro Ximénez), de una calidad media con algún que otro plato bastante interesante, pero también con alguno más flojillo. Tras haber podido probar una buena parte de su oferta gastronómica, una docena de platos, me quedé con la sensación de que el lugar podría dar más de sí; pero se queda en un aceptable, con algún detalCalle Mayor - Croquetas de ajoairrerole notable.

Y concretando un poco de entre lo más destacado que probé: Me defraudaron, el revuelto de boletus edulis, foie y huevos de corral (una de las especialidades de la casa), por resultarme bastante insulso, a pesar de que sus ingredientes prometían potencia de sabor; y el solomillo a la pimienta, con demasiado condimento y pasado de punto. Y me resultaron de una calidad superior a la media, las croquetas de ajoarriero, suaves y sabrosas; y, sobre todo, los muslitos de codorniz con frutos secos, muy bien cocinados y conjugando perfectamente con la salsa que les acompaña, aunque quizás fuese un poco escasa la ración.Calle Mayor - Muslitos de codorniz con frutos secos

A destacar también, una carta de vinos muy poco novedosa y compuesta mayoritariamente de Riojas y Riberas, algunos de muy buena calidad, y sobre todo bastante ajustada de precio. Una variedad de postres bastante flojita (ni el tiramisú, ni la torrija, ni la tatín que probé me gustaron demasiado). Y la estupenda posibilidad que presentan para acompañar el postre con una copa de vino dulce; ofreciendo cuatro de diferente corte.

En definitiva, Calle Mayor es un restaurante apañadito, donde no se come mal pero donde deberían cuidar más un buen puñado de detalles; aunque eso sí a un precio bastante razonable, yo salí por 28 euros (vino sin incluir).

UBICACION: Mayor, 21

PUNTUACION:

Ambiente: 6,5
Servicio: 5
Comida: 6

PUNTUACION MEDIA: 5,875

Quiñoneros

27 abril, 2009

Notable versión de la cocina castellana.

Continuando con mi ruta gastronómica por la provincia de Guadalajara, esta vez me detuve en el municipio de Brihuega; y allí descubrí un apacible rincón, algo retirado del conjunto histórico, donde se entremezclan tradición y modernidad, donde presentan una cocina renovada pero sin olvidarse de sus raíces, conjugando una materia prima de calidad con elaboraciones no demasiado usuales por estos lares. El salirse de la norma y arriesgar en la concepción de los platos tiene su riesgo, a veces saldrá bien y otras no tanto, pero esa valentía siempre es de agradecer.Quiñoneros - Entrada

El restaurante se encuentra ubicado en una pequeña casita a las afueras del conjunto urbano. Vistoso y agradable desde la misma puerta de la parcela. Se nota cuidado con mimo y concebido para que el cliente disfrute de su visita. Una vez cruzamos el umbral de la puerta nos encontramos un amplio salón, con capacidad para unos cuarenta comensales, de estilo rural pero con aire elegante. En definitiva se ha creado un lugar acogedor y muy agradable que te predispone a disfrutar de la estancia.

El dueño del restaurante es quien te recibe y te sienta a la mesa; su trato es muy atento y cortés, siempre tratando que te sientas a gusto en su casa. Recomienda sus especialidades,Quiñoneros - Salón aconseja en cuanto a cantidades e incluso adapta el menú a los gustos del comensal. Simpático y amable, siempre busca la comodidad del cliente. El peso del servicio lo llevan dos chicas jóvenes e inexpertas; son amables y ponen voluntad, pero su falta de experiencia las hace estar por debajo de la calidad del restaurante. Son algo bruscas en el servicio de los platos y carecen de los debidos conocimientos de protocolo que demanda el lugar (por ejemplo, el servicio del vino no es todo lo bueno que debería y el cambio de los platos entre algunos de los entrantes es necesario y no se realiza). De todos modos el servicio no es malo, pero sí bastante mejorable; quizás las carencias en este aspecto sean más notorias al comparar con el resto, ya que Quiñoneros presenta un ambiente agradable, una buena cocina, pero un servicio sólo correcto.Quiñoneros * Crema de castanas con boletus

En su carta el restaurante ofrece una docena de entrantes, diez carnes y cinco pescados; y además un menú degustación compuesto por cuatro entrantes para compartir por toda la mesa y la elección de un plato principal por comensal entre seis opciones. Todos los platos del menú degustación se encuentran también en la carta y, como antes comentaba, la casa permite alguna variación según los gustos del comensal. Quiñoneros plantea una cocina de base tradicional, pero con elaboraciones algo más modernas, aunque sin llegar a presentar cocina muy sofisticada. El restaurante se sale de ABC de la cocina de antaño para complicarse un poco la vida y ofrecer al cliente una selección de platos más actual; riesgo en sus planteamientos con resultados dispares, algunos muy bien y otros no tanto… Aún así, y a pesar de un par de platos que no me convencieron, la sensación es buena y la calidad media notable.Quiñoneros - Merluza a la costra de almendra

Concretando un poco en el menú que pude probar en mi visita me parecieron: Bastante buenas las croquetillas de bacalao que pusieron de aperitivo. De entre los entrantes, me gustó la crema de castañas con boletus, suave y sabrosa; y el calabacín relleno. Aunque no me convencieron ni el queso frito, bien en su rebozado pero bastante insulso en su contenido; ni los canelones de foie y boletus. Y de entre los principales, algo menos complicados en las elaboraciones y destacando sobre todo la calidad del producto empleado; me gustaron la merluza a la costa de almendra y el solomillo de ternera con foie, ambos sabrosos y muy bien de punto. Pero, sobre todo, me encantó el cordero confitado en su jugo; sabrosísimo, muy tierno y aderezado con una salsa de miel y jengibre con la que conjugaba a la perfección; un plato delicioso y una recomendación obligada.Quiñoneros - surtido de postres

A destacar también, que el Rioja con el que sirven el menú degustación es bastante flojito, así que recomendaría completar el menú con un vino de su carta. Y un surtido de postres interesante, del que el pudding de arroz con leche y el bizcocho de chocolate negro fueron mis dos preferidos.

En definitiva, Quiñoneros es un restaurante muy interesante, que propone una cocina de base tradicional pero algo renovada, y donde ofrecen un menú por 40 euros (vino y café y licor de la casa incluidos).

UBICACION: Paseo de María Cristina, 10

PUNTUACION:

Ambiente: 7,5
Servicio: 5,5
Comida: 7

PUNTUACION MEDIA: 6,75

Hermanos Martínez

16 abril, 2009

Auténtico cabrito asado.

A las puertas de la sierra norte de Guadalajara, donde la arquitectura en pizarra toma protagonismo, y en plena ruta gastronómica del cabrito, encontramos Cogolludo; esta pequeña villa castellana entre la Alcarria y la Tejera Negra será nuestra parada. En su amplia Plaza Mayor está ubicado este restaurante donde el claro y único protagonista es el asado.

Se trata de un restaurante a la antigua usanza, de esos que abundan en los ámbitos rurales de nuestra geografía. Familiar, sin alardes decorativos, algo desaliñado, y en donde se cocina como antaño y se saborea como siempre. Tras subir las escaleras que llevan a su comedor nos encontramos el salón, repleto de mesas preparadas para la faena; con su mobiliario en madera, sus manteles de papel y su vajilla desgastada, Hermanos Martínez - Salacon sus fotografías del pueblo y trofeos de caza vistiendo las paredes; con su aire algo rústico, muy tradicional y un poco embarullado. En Hermanos Martínez lo importante está en el horno, el resto es simplemente accesorio, y el ambiente del local está algo descuidado.

El servicio, continúa en la misma línea que el ambiente; algo descuidado, nada protocolario, y muy dicharachero y familiar… Vamos, el típico de una casa de comidas. El lugar no engaña, no pretende más de lo que muestra. Podrá gustarnos más o menos, pero echando un pequeño vistazo alrededor ya sabemos lo que nos vamos a encontrar; y además, el precio se ajusta a lo que ofrece.

Tras sentarnos a la mesa y echar un ojo a la carta, el jefe de sala viene a tomar la comanda con una frase concisa y muy representativa “¿queremos algo para empezar o vamos directamente al lío?”. Como decía al principio, aquí se viene a comer cabrito asado, el resto es totalmente secundario. Pero como uno es curioso por naturaleza, siempre que vuelve a esteHermanos Martínez - Migas restaurante de Cogolludo prueba algo nuevo de su carta; y siempre termina con la misma sensación: el verdadero interés del lugar no está en lo accesorio sino en lo principal. Tanto los entrantes como los postres que he podido probar son bastante de andar por casa, sin demasiado que reseñar.

Y bueno, tras los prolegómenos y diversos rodeos, recibimos a la estrella de la comarca y, por supuesto, de la casa: el cabrito asado. Presentado en su correspondiente recipiente de barro y servido por cuartos o medios, según el número de comensales, llega por fin el deseado manjar. Tierno, sabroso y muy jugoso; este pequeño cabrito en el que llevamos pensando desde que cruzamos la puerta del restaurante no decepciona. Se conjunta una materia prima de calidad y el buen hacer y la tradición asadora del lugar, para que nos olvidemos totalmente del follón de la sala y sólo podamos concentrarnos en la jugosa carne que Hermanos Martínez - Cabrito asadotenemos en el plato… hasta acabar chupándonos los dedos tras rebañar la carne adherida a las costillitas. En tres ocasiones me he desplazado a este lugar de Guadalajara para visitar Hermanos Martínez, y su cabrito estaba, bueno, muy bueno o excelente; unas veces más sabroso que en otras, pero siempre acabas satisfecho de los kilómetros realizados.

A destacar también, una carta de vinos bastante pobre, muy clásica y nada llamativa. Y, sobre todo, la sensación con la que sales del lugar, sintiendo que ha merecido la pena la distancia recorrida porque el paladar recordará durante bastante tiempo ese sabor a tradición.

En definitiva, Hermanos Martínez es un restaurante castellano a la antigua usanza, donde la estrella, su centro y lo casi exclusivamente reseñable es su CABRITO ASADO, el resto… del resto ya ni me acuerdo; y donde la visita saldrá por unos 30 euros (vino sin incluir).

UBICACION: Plaza Mayor, 19

PUNTUACION:

Ambiente: 4,5
Servicio: 4,5
Comida: 7

PUNTUACION MEDIA: 5,75