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Botein

10 agosto, 2009

Creatividad y calidad a un precio bastante razonable.

Por motivos laborales tuve que desplazarme a Cáceres hace un par de semanas. La breve estancia en la ciudad sólo me permitiría una cena tranquila, y quería aprovecharla para conocer algún lugar nuevo saliéndome de los tres o cuatro clásicos que tienen su sede en la villa extremeña. Tras una pequeña investigación en la red mis opciones se redujeron a tres restaurantes. Un breve paseo por la ciudad acercándome a cada uno de ellos me hizo decidir por el que hoy comento, el restaurante Botein. El resultado, muy satisfactorio.Botein - Fachada

Hace un par de años abrió sus puertas este coqueto restaurante, y poco a poco va tratando de hacerse un hueco entre las mejores cocinas de la ciudad. Presenta una cocina moderna, con toques creativos, sin olvidarse de los productos de la tierra. Utilizando materia prima de buena calidad y ofreciendo interesantes elaboraciones y juegos de ingredientes. Una carta muy apetitosa a un precio bastante razonable, junto con el cuidado ambiente de su sala, fueron las claves que me sedujeron para aquella cena en la capital cacereña.

El local es tranquilo y agradable; se siente construido con esmero para que el cliente esté a gusto en la sala. De corte moderno, con mucho diseño; alternando colores fríos y cálidos, y con una amplia cristalera al fondo desde donde vemos parte de su atareada cocina. Cuidando bien los detalles para que el lugar genere una excelente impresión; la música y la iluminación, las mesas amplias y bien vestidas, la temperatura, los baños, los detalles decorativos… Se ha logrado crear un atractivo espacio que prepara al comensal para una placentera velada.Botein - Sala

Su servicio acentúa esa agradable percepción del local. Amable, simpático, sonriente, educado, y muy atento en todo momento. Llevando perfectamente los tempos de la comida, presentando diligentemente los platos solicitados, aconsejando con entusiasmo las especialidades de la casa, y siempre tratando que el cliente se encuentre a gusto a la mesa. Quizás la otra noche estuvo algo escaso de efectivos (sólo atendían el jefe de sala y una camarera); personal suficiente para los doce comensales que estuvimos, pero no habrían dado abasto si se completan las más de treinta sillas de la sala principal. En todo caso, el trato por mi recibido fue muy agradable y cordial.

En carta, el restaurante presenta un pequeño surtido de entrantes para compartir, tres individuales para picar, media docena carnes y otros seis pescados. Toda ella muy apetecible. Además, ofrece un menú deguBotein - Tallarines de calamar con langostinosstación de siete platos servido a mesa completa, a 52 euros por comensal. Como antes decía, se trata de una cocina moderna, con toques imaginativos y con interesantes combinaciones de ingredientes y texturas. Todo lo que pude probar, preparado con materia prima de buena calidad; aunque en algún que otro caso, algo imperfecto en los puntos de elaboración.

En esta ocasión me decidí por pedir a la carta dejándome guiar por el maitre, y así poder degustar las especialidades de la casa. Para comenzar, los recomendados “Tallarines de calamar con langostinos envueltos en calabacín”; riquísimos tallarines de sabor marino conjugados perfectamente con una sutil salsa a base de tinta de calamar; suaves y sabrosos, un gran acierto; fue una lástima que losBotein - Costrón de cochinillo ibérico langostinos que los acompañan no estuvieran a la altura, bastante más insulsos y algo pasados de punto. La cena continuó con el “Papillot de verduras”; espárragos, berenjena, calabacín, setas de cardo, brécol, tomate… verduras de buena calidad, aunque debieron cocinarse todas a la vez y sus puntos de cocción no fueron en todas el más adecuado.

En cuanto a los platos principales probé: Su “Crep relleno de buey de mar y centollo del cantábrico”; crep suave, jugoso, y bien ligado con su salsa, aunque esperaba más potencia de sabor teniendo en cuenta el marisco que lo rellenaba. El “Atún rojo ahumado al momento”; atún de excelente calidad, simplemente marcado en la plancha y con un interesante toque ahumado. Y el “Costrón de cochinillo ibérico”; una verdadera delicia; suave, jugosísimo y muy sabroso, magníficamente aderezado con diferentes hierbas del campo y perfecto en su combinación de texturas; un plato que logra llenar la boca de placenteras sensaciones.Botein - Tiramisú deconstruido

Para terminar, dos postres, ambos curiosos e interesantes: su “Tiramisú deconstruido”, juego de elaboraciones entre los ingredientes del tiramisú (gelatina de amareto, helado y caviar de café, crujiente de cacao, una suave mouse de bizcocho…); y su “Pasión de chocolate”, diferentes tipos de chocolate en distintas versiones (en helado, en mouse, en un buñuelo, líquido bañando a dos lichis….).

A destacar también, una carta de vinos extensa e interesante, mezclando referencias tradicionales y modernas, y con un buen surtido de caldos de la tierra. El excelente servicio del mismo que realizan, en grandes copas y cuidando perfectamente la temperatura. Y el original variado de dulces que ofrecen con el café, sabroso detalle para concluir la velada.

En definitiva, el restaurante Botein fue una muy agradable experiencia, en la que pude comprobar que la creatividad en la cocina continúa surgiendo con calidad a precios razonables, ya que mi visita salió por 37 euros (vino sin incluir).

UBICACION: Madre Isabel Larrañaga s/n

PUNTUACION:

Ambiente: 7,5
Servicio: 7,5
Comida: 7

PUNTUACION MEDIA: 7,25