Madrid Restaurant Week

Publicado 12 noviembre, 2009 por gastronomodesaparecido
Categorías: Restaurantes en Madrid

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¿Semana de acercamiento a la buena gastronomía?

Durante los últimos diez días de octubre tuvo lugar en la capital, la Madrid Restaurant Week. Una interesante iniciativa gastronómica en la que veinticinco famosos restaurantes de la ciudad ofrecían un menú de tres platos por 25€ (sin IVA y sin bebida), de los que 1€ iba destinado a obras sociales.Madrid Restaurant Week

Una promoción que acercaba al ciudadano medio un buen número de restaurantes de renombre. Estos, durante esos días, reducían sus precios medios en la facturación de cada comensal para ofrecer un menú cerrado a un precio bastante accesible. La gran aceptación por parte de los madrileños logró que en estos días de crisis económica muchos de estos restaurantes llenasen sus salas, dando así a conocer su cocina a muchos ciudadanos, y además contribuyendo modestamente con obras benéficas.

Aprovechando la apetecible iniciativa, decidí acudir a tres restaurantes que aún no conocía; así poder tener una primera toma de contacto con su cocina, y de paso palpar en primera persona los efectos de esta curiosa propuesta. Mis sensaciones tras las tres experiencias fueron bastante dispares; desde alguna bastante satisfactoria, hasta la sensación de que me estaban dando gato por liebre sirviéndome un menú de tercera. En definitiva, como concepto, Madrid Restaurant Week, me resultó novedoso, seductor y elogiable; aunque una vez puesto en práctica, el uso que cada restaurante da a la promoción que se le hace, en algún caso quizás no sea el más adecuado…. Allá cada uno con su conciencia y con las consecuencias del trato que da a la clientela.

El inicio de mis tres cenas del menú promocional fue en Europa Decó, el restaurante de Hotel Urban. Su ambiente moderno, una luz muy ténue y una cómoda mesa me esperaban para esta primera degustación. Su atento servicio ayudó a que la velada resultase agradable, a pesar del pequeño follón que se respiraba en el local repleto de gente. El menú propuesto comenzaLágrimas de wagyu al sarmientoba con un caldito caliente de puchero con albóndigas de carne y espuma de garbanzos; muy bien presentado, sabroso, y ganando en potencia según se deshacía la espuma sobre el caldo; bien. Continuamos con lágrimas de wagyu al sarmiento con compota de higos; una buena ración de carne de ese famoso buey de origen oriental, estupenda de punto, que resulta curiosa por su textura y su grasa entrevelada, aunque no tan sabrosa como cabría esperar de tan afamada carne; aún así el plato convence. Y de postre, borrachito de café con espuma de coco; sabroso, delicado y bien conjuntado. La sensación general, bastante satisfactoria teniendo en cuenta el precio final de la cuenta; y eso que con vino y café ascendió a 44€ por persona. Sin duda, repetiré, y ya comentaré más extensamente mis impresiones.

La segunda de mis cenas fue en Dassa Bassa, el restaurante del mediático Darío Barrio. El local ubicado en unaPimientos rellenos de rabo de toro cueva y con aire minimalista, es agradable y tranquilo. El servicio que prestaron durante la velada, excesivamente informal y no demasiado atento. Y el menú propuesto, en mi modesto entender, más propio de una tabernilla con aspiraciones que de un restaurante de categoría. Platos presentados sin demasiado cuidado y sensaciones de vulgaridad al probar cada uno de los tres que componían la degustación. Y a esto tenemos que añadir que tras avisar educadamente en varias ocasiones si podrían cambiar uno de los principales por alergia de un comensal, a este le prepararon un cutre surtido de croquetas y empanadillas. El menú estaba compuesto de un aceptable pudding de cabracho, unos pobCroquetas y empanadillasres pimientos del piquillo rellenos de rabo de toro, y un soso tiramisú servido en copa. La sensación general fue que me ofrecieron un menú de medio pelo para salir del paso de la promoción; el precio final,
42€ por persona.

Mi tercer encuentro con la Madrid Restaurant Week fue en Oven 180, y de nuevo el local estaba repleto. Una pequeña mesa en un rincón me esperaba para la última entrega de mi periplo semanal. Los camareros parecían algo desbordados por la gran afluencia de clientes y eso se tradujo en un trato bastante descuidado. El menú comenzó con un huevo poché sobre patatas chips, cebolla confitada y virutas de jamón ibérico; rico, jugoso y bien elaborado. De segundo, carrilleras de ternera glaseadas al oporto; dos geHuevo poché con patatas chipsnerosos medallones de carne bien cocinados y perfectamente conjuntados con la ligada salsa del estofado. Y para concluir, tarta fina de manzana; el postre fue lo más flojo de la velada, supongo que elaborar tantas tartitas en un solo turno hace que la calidad media del resultado final descienda, y a la mía le faltaba jugosidad. La sensación general, bastante aceptable; una cena correcta a un precio medio, 40€ por persona, vino y café incluidos.

Y así transcurrió mi aventura en la semana gastronómica de finales de octubre. Algunas sensaciones positivas y alguna experiencia decepcionante.

En mi humilde opinión, este acercamiento de afamados restaurantes al ciudadano medio debería servir para seducir a un nuevo mercado. Cada establecimiento debería mostrar un pequeño botón de lo que el restaurante es y lo que en él se hace, una ligera muestra representativa del tipo de cocina que se ofrece a diario. Este tipo de iniciativas deberían servir, además de para colaborar con una loable obra social, para que cada restaurador mostrase a un público no habitual el porqué de la categoría del restaurante y el porqué de los precios que cada carta posee; aprovechando esa nueva puerta que se les abre para convencer a clientes potenciales para el futuro. Y eso sólo se consigue si cada cocinero da su mejor versión en la cocina. Así tanto empresarios como clientes saldremos beneficiados, y conseguiremos entre todos que la cultura gastronómica de la ciudad crezca.

Para concluir este extenso post, animo desde este pequeño rincón a que se sucedan más habitualmente iniciativas como esta, y que estas logren acercar el placer de la gastronomía a ciudadanos que habitualmente no pueden permitirse acudir a restaurantes de gama media-alta. El acervo gastronómico de la ciudad lo tenemos que cultivar entre todos para que este motor cultural y económico continúe desarrollándose.

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Botein

Publicado 10 agosto, 2009 por gastronomodesaparecido
Categorías: Visitando Caceres

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Creatividad y calidad a un precio bastante razonable.

Por motivos laborales tuve que desplazarme a Cáceres hace un par de semanas. La breve estancia en la ciudad sólo me permitiría una cena tranquila, y quería aprovecharla para conocer algún lugar nuevo saliéndome de los tres o cuatro clásicos que tienen su sede en la villa extremeña. Tras una pequeña investigación en la red mis opciones se redujeron a tres restaurantes. Un breve paseo por la ciudad acercándome a cada uno de ellos me hizo decidir por el que hoy comento, el restaurante Botein. El resultado, muy satisfactorio.Botein - Fachada

Hace un par de años abrió sus puertas este coqueto restaurante, y poco a poco va tratando de hacerse un hueco entre las mejores cocinas de la ciudad. Presenta una cocina moderna, con toques creativos, sin olvidarse de los productos de la tierra. Utilizando materia prima de buena calidad y ofreciendo interesantes elaboraciones y juegos de ingredientes. Una carta muy apetitosa a un precio bastante razonable, junto con el cuidado ambiente de su sala, fueron las claves que me sedujeron para aquella cena en la capital cacereña.

El local es tranquilo y agradable; se siente construido con esmero para que el cliente esté a gusto en la sala. De corte moderno, con mucho diseño; alternando colores fríos y cálidos, y con una amplia cristalera al fondo desde donde vemos parte de su atareada cocina. Cuidando bien los detalles para que el lugar genere una excelente impresión; la música y la iluminación, las mesas amplias y bien vestidas, la temperatura, los baños, los detalles decorativos… Se ha logrado crear un atractivo espacio que prepara al comensal para una placentera velada.Botein - Sala

Su servicio acentúa esa agradable percepción del local. Amable, simpático, sonriente, educado, y muy atento en todo momento. Llevando perfectamente los tempos de la comida, presentando diligentemente los platos solicitados, aconsejando con entusiasmo las especialidades de la casa, y siempre tratando que el cliente se encuentre a gusto a la mesa. Quizás la otra noche estuvo algo escaso de efectivos (sólo atendían el jefe de sala y una camarera); personal suficiente para los doce comensales que estuvimos, pero no habrían dado abasto si se completan las más de treinta sillas de la sala principal. En todo caso, el trato por mi recibido fue muy agradable y cordial.

En carta, el restaurante presenta un pequeño surtido de entrantes para compartir, tres individuales para picar, media docena carnes y otros seis pescados. Toda ella muy apetecible. Además, ofrece un menú deguBotein - Tallarines de calamar con langostinosstación de siete platos servido a mesa completa, a 52 euros por comensal. Como antes decía, se trata de una cocina moderna, con toques imaginativos y con interesantes combinaciones de ingredientes y texturas. Todo lo que pude probar, preparado con materia prima de buena calidad; aunque en algún que otro caso, algo imperfecto en los puntos de elaboración.

En esta ocasión me decidí por pedir a la carta dejándome guiar por el maitre, y así poder degustar las especialidades de la casa. Para comenzar, los recomendados “Tallarines de calamar con langostinos envueltos en calabacín”; riquísimos tallarines de sabor marino conjugados perfectamente con una sutil salsa a base de tinta de calamar; suaves y sabrosos, un gran acierto; fue una lástima que losBotein - Costrón de cochinillo ibérico langostinos que los acompañan no estuvieran a la altura, bastante más insulsos y algo pasados de punto. La cena continuó con el “Papillot de verduras”; espárragos, berenjena, calabacín, setas de cardo, brécol, tomate… verduras de buena calidad, aunque debieron cocinarse todas a la vez y sus puntos de cocción no fueron en todas el más adecuado.

En cuanto a los platos principales probé: Su “Crep relleno de buey de mar y centollo del cantábrico”; crep suave, jugoso, y bien ligado con su salsa, aunque esperaba más potencia de sabor teniendo en cuenta el marisco que lo rellenaba. El “Atún rojo ahumado al momento”; atún de excelente calidad, simplemente marcado en la plancha y con un interesante toque ahumado. Y el “Costrón de cochinillo ibérico”; una verdadera delicia; suave, jugosísimo y muy sabroso, magníficamente aderezado con diferentes hierbas del campo y perfecto en su combinación de texturas; un plato que logra llenar la boca de placenteras sensaciones.Botein - Tiramisú deconstruido

Para terminar, dos postres, ambos curiosos e interesantes: su “Tiramisú deconstruido”, juego de elaboraciones entre los ingredientes del tiramisú (gelatina de amareto, helado y caviar de café, crujiente de cacao, una suave mouse de bizcocho…); y su “Pasión de chocolate”, diferentes tipos de chocolate en distintas versiones (en helado, en mouse, en un buñuelo, líquido bañando a dos lichis….).

A destacar también, una carta de vinos extensa e interesante, mezclando referencias tradicionales y modernas, y con un buen surtido de caldos de la tierra. El excelente servicio del mismo que realizan, en grandes copas y cuidando perfectamente la temperatura. Y el original variado de dulces que ofrecen con el café, sabroso detalle para concluir la velada.

En definitiva, el restaurante Botein fue una muy agradable experiencia, en la que pude comprobar que la creatividad en la cocina continúa surgiendo con calidad a precios razonables, ya que mi visita salió por 37 euros (vino sin incluir).

UBICACION: Madre Isabel Larrañaga s/n

PUNTUACION:

Ambiente: 7,5
Servicio: 7,5
Comida: 7

PUNTUACION MEDIA: 7,25

La Penela

Publicado 23 junio, 2009 por gastronomodesaparecido
Categorías: Restaurantes en Madrid

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Gallego de barrio noble.

El viernes pasado me llevaron a comer a La Penela, un restaurante gallego de aire elegante ubicado en el barrio de Salamanca. Normalmente soy yo el que elijo o al que solicitan recomendación, pero de vez en cuando está bien eso de dejarse llevar, y así visitar nuevos lugares que quizás no hayan llamado mi atención con anterioridad.

El amplio local forma un largísimo pasillo en dos alturas, y a sus lados, distribuidas de manera alineada una veintena de La Penela - Salamesas rectangulares de buenas dimensiones. Un poco apartado, cerca de su entrada, encontramos también un pequeño saloncito habilitado para no fumadores con capacidad para unos veinte comensales más. El ambiente es agradable y distendido; las salas bien montadas y con un ligero toque moderno; con una acogedora luz suave, y cuidada mantelería; pero sobre todo, desprendiendo un notorio aire elegante, su principal característica.

El servicio es correcto. Con un jefe de sala amable y muy agradable en el trato, que se desenvuelve con destreza ante una propuesta de recomendación y con atino a la hora de elegir el vino de la comida; aunque desaparece por completo una vez comienzan a llegar los platos. Y con unos camareros que realizan un buen servicio de mesa, pero que carecen de esa amabilidad y de esos conocimientos gastro-enológicos que dan le darían un cualitativo salto de calidad.

La cocina es típicLa Penela - Empanada de zamburiñasamente gallega, sin artificios, sin excesivas complicaciones; con materia prima de buena calidad y elaboraciones tradicionales. En carta presentan una docena de entrantes (pulpo, empanada, pimientos de padrón, caldo gallego…), algo de marisco, tres carnes y un buen surtido de pescados.

Como antes comentaba, esta fue mi primera visita a La Penela, y siempre que voy por primera vez a un restaurante me dejo aconsejar y trato de probar sus especialidades. Digamos que dejo que me seduzcan con sus mejores armas, ponérselo fácil al hostelero para que logre que salga contento y me enganche como cliente. Así que podría decir que los cinco platos que probé son de lo mejor que sirven.

Para comenzar dos entrantes: Empanada de zamburiñas; muy bien, suave, sabrosa y conjugándose perfectamente sus ingredientes, con un sutil e inteLa Penela - Tortilla de Betanzosresante toque dulce, entre las finas láminas de hojaldre. Y tortilla de Betanzos; una jugosísima tortilla de patata, elaborada con una materia prima excepcional (¡qué ricos los huevos!) que estaba realmente buena; quizás algo más pochada la patata y un poco más de cebolla la harían espectacular, pero bueno supongo que esto va en gustos… Sin duda, ambos entrantes de indudable calidad. Muy buen inicio.

Con los platos principales no quedé tan satisfecho, una lástima después de las expectativas creadas. El mero a la gallega no estaba mal, pero me resultó algo insulso y pasado de punto; eso sí los cachelos de su guarnición estaban deliciosos. Y la ternera asada, tres cuartos de lo mismo; ésta muy bien cocinada, pero sin que su sabor llegase a provocar las placenteras sensaciones que lograron sus entrantes. De postre, una nueva especialidad de la casa, las filloas; suaves y bien elaboradas, pero a las que les falta “gracia”, intensidad en su sabor para poder llegar a deleitar.La Penela - Mero a la gallega

Sin duda es una cocina cuidada y más que correcta, sobre todo atendiendo a los buenísimos entrantes que pude degustar; pero en conjunto, y seguramente debido a ese inicio tan prometedor, no acabó de entusiasmarme.

A destacar también, una carta de vinos atractiva, con una importante variedad de vinos gallegos, aunque algo pasada de precio. Un servicio del mismo bastante bueno, cuidando mucho las temperaturas. Y la interesante sugerencia del jefe de sala en cuanto al maridaje con la comida.

En definitiva, La Penela es un gallego elegante y cuidado, de una calidad media bastante correcta y con algunos detalles más que sugerentes; y donde mi visita salió por 41 euros (vino sin incluir).

UBICACION: Velázquez, 87

PUNTUACION:

Ambiente: 6,5
Servicio: 5,5
Comida: 6,5

PUNTUACION MEDIA: 6,25

DiverXo

Publicado 15 junio, 2009 por gastronomodesaparecido
Categorías: Restaurantes en Madrid, Restaurantes Estrella Michelín

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REfusión.

Tras varios intentos fallidos y después de un mes de espera, por fin conseguí cenar en uno de los restaurantes más de moda de Madrid. Y es que conseguir una mesa en DiverXo es una aventura (hay que reservar con un mes exacto de antelación y bien prontito por la mañana, que si no te quedas sin silla); como también es una aventura, aunque esta bastante más placentera, el pasar tres horitas en el restaurante descubriendo su propuesta gastronómica.

Una propuesta en la que su Chef, David Muñoz, combina productos nacionales con extranjeros, elaboraciones sofisticadas con otras más elementales, producto tradicional con cocina asiática o iberoamericana, fusión de sabores, técnicas y culturas. En definitiva, cocina realmente creativa en la que cada plato presenta un buen surtido de texturas y sabores novedosos. Una aventura de fusión muy recomendable de experimentar.DiverXo - Sala

En mi modesto entender, es gratificante encontrar lugares como DiverXo que enriquecen la cultura gastronómica de la ciudad con su arriesgada cocina. Es gratificante encontrar restaurantes donde se experimenta, donde se trata de innovar, donde se logra sorprender al comensal. Y además a un precio bastante asumible (los menús varían entre los 40 y los 60 euros, IVA sin incluir). Habrá a gente que le entusiasme y gente que lo deteste porque no le encajen sus curiosas combinaciones; pero lo que es indudable, es que la experiencia gastronómica que vives en este pequeñito reducto es digna de sentir por cualquiera que tenga una mínima inquietud por la gastronomía.

El restaurante está ubicado (de momento, porque a principios de verano tienen pensado trasladarse) en un pequeño local del barrio de Tetuán, con capacidad para sólo dieciocho comensales. Posee un aire asiático. Su decoración es… bueno, apenas tienen decoración; quizás se podían haber esmerado más en este aspecto ya que escasamente presenta algún detalle oriental. No sé si lo han querido hacer demasiado aséptico intencionadamente para que el cliente se centre exclusivamente en el plato, pero bueno, ya veremos como se aplican en el nuevo emplazamiento. El caso es que el lugar es tranquilo y agradable; y con su luz diáfana y el ligero hilo instrumental, se acaba creando un ambiente propicio para disfrutar de la degustación que se va preparando en la cocina.DiverXo - Mejillón tigre al estilo fusión

Con respecto al servicio, lo primero que me llamó la atención fue la cantidad de personal. Cuatro componentes tenía el equipo de sala para atender a los dieciocho afortunados de aquella noche. Es indudable que la calidad es importante, pero el número es bastante indicativo del interés que tiene el hostelero en que el cliente se encuentre bien atendido. Y aparte de ser cuantitativamente de sobra, el servicio es siempre atento, agradable y cordial. Presentan cada plato con dedicación y entusiasmo; aunque en ocasiones con excesivo detalle describiendo las diferentes elaboraciones, algo que a mi me resultó muy interesante, pero que a un usuario algo menos ducho en la materia podría resultarle algo empalagoso.

Pero bueno, vayamos al meollo de la cuestión, la comida. En DiverXo no tienen carta, y presentan dos menús degustación que varían en función de la cantidad de platos. Un menú corto (dos aperitivos, dos primeros, pescado, carne y postre) y un menú medio (dos aperitivos, cinco primeros, pescado, carne y dos postres), y además ofrecen la posibilidad de incrementar con algún plato más cualquiera de los dos, así que al final es el consumidor quien decide cuánto diferente quiere probar. Acerca del tipo de cocina que practican, yo creo que ha quedado bastante claro al principio del comentario; así que para que os hagáis una idea más concreta de lo que ofrecen os detallaré a continuación en qué consistió mi cena.DiverXo - Chupe tailandés

Yo opté por el menú medio, once platos distintos a 60 euros sin IVA. En líneas generales, aparte de interesante en cuanto a la fusión de cocinas y sorprendente por algunas combinaciones de ingredientes, me pareció una cocina muy trabajada, de bastante buena calidad; rica y sabrosa, con una amplia mayoría de gratos aciertos en la combinaciones que plantean, con las que logran que el plato quede redondo y conjuntado; pero también con algún pequeño “exceso de fusión” que hace que el plato en sí no acabe de cuadrar y el condimento tome demasiado protagonismo mermando el sabor del ingrediente principal.

Comenzamos con el primer aperitivo: “Judías de soja con chile peruano”; primera novedad gustativa, un cuenco al centro repleto de judías orientales cocinadas al vapor que mantuvieron en la mesa hasta que terminó el servicio de los entrantes. Ricas, bien cocinadas al dente y sabrosas; el chile, excesivamente picante, les restaba sabor; y peor aún, me dejó adormecidas las papilas gustativas durante un rato con lo que seguramente me perdí parte del segundo aperitivo. Una lástima.DiverXo - Panceta de ibérico al estilo Dong Po

El segundo aperitivo fue el “Mejillón tigre al estilo fusión”; presentado en un pequeño vasito es un juego de diferentes texturas (crujiente, esponjosa y cremosa) bastante acertado y agradable, pero me resultó algo insulso de sabor. Aunque tengamos en cuenta que seguramente mi paladar aún se resentía del picante del chile que acompañaba a las judías. Lógicamente, aprendí del error y aunque tomé unas cuantas más ya no las mojé en su salsa…

El primero de los entrantes fue el “Dim sum de zanahoria y conejo estofado”; plato cuyo protagonista es la zanahoria, elaborada en cinco texturas distintas (frita, cocida, en puré, en espuma y como masa del dim sum), pero del que es imposible olvidar el conejo estofado a las cinco especias chinas, sutil y sabrosísimo, sorprendente y perfectamente combinado con el resto del plato. Primera gran alegría.

El menú continúa con el “Dim sum de chipirones”; también delicado y muy sabroso; me dejó algo menos entusiasmado que el anterior pero aún así de mucha calidad.DiverXo - Raya al carbón con salsa XO

El tercer entrante que trajeron a la mesa fue la “Gamba frita al revés”; una fina lámina de gamba frita con aceite caliente sobre ella acompañada de una suave mayonesa templada. Muy curiosa la presentación y su elaboración, y sabrosa y muy agradable en boca.

Le siguió la “Panceta de ibérico al estilo Dong Po con puré de apionabo”; panceta cocinada muy lentamente durante varias horas, lo que hace que quede tan blandita que se pueda comer con los palillos. Delicada en su textura y potente en su sabor; disfrutas del ibérico mientras que literalmente se va deshaciendo en la boca. Y además muy acertadamente combinada con el puré de apionabo y la pasta crujiente que la acompañan. Realmente me encantó este plato.

Y para terminar con los entrantes “Chupe tailandés”; un plato típico de Perú al que en DiverXo le dan un toque exótico. El caldo de cigala muy sabroso y las setas riquísimas; pero al probar el plato una vez todo mezclado, éste me resultó excesivamente picante, lo que para mi gusto mermó la calidad del plato y escondió interesantes sabores.DiverXo - Ternera roja gallega con mojo

El plato de pescado del menú fue la “Raya al carbón con salsa XO en versión ibérica”; la raya, sabrosa y perfecta de punto, y con un sutil toque a carbón sorprendente y muy acertado; la salsa, marca de la casa, complementa sin avasallar y conjunta muy bien el plato. Otra de las propuestas que más me gustaron.

Y como plato de carne “Ternera roja gallega con mojo canario-nikei”; la carne jugosa, perfectamente cocinada y muy sabrosa, que es acompañada por un mojo fusión canarias-perú-japón, curioso y muy equilibrado para no comerse el sabor de la carne.DiverXo - Mouse de chocolate blanco con sorbete de manzana

De postre sirvieron “Mouse de chocolate blanco con sorbete de manzana y espuma de apio”; nunca pensé que estos tres elementos pudieran combinarse dando como resultado la deliciosa conjunción que se ofrece en el restaurante. Suave, sabroso, sorprendente y muy muy rico.

Y para finalizar la aventura “Leche frita al limón con sorbete de mora y wasabi”; la leche frita jugosa y bien lograda, el sorbete potente y sutil, pero la combinación del dulce con el wasabi… perdónenme, pero yo no la acabo de ver. El condimento japonés, en este caso, se lo come todo.DiverXo - Leche frita al limón con sorbete de mora

A destacar también, una carta de vinos algo corta, pero interesante en sus referencias y ajustada de precio. Que la recomendación del sumiller para el maridaje con el menú en mi caso no fue del todo acertada (un blanco australiano demasiado suave para aguantar las intensas sensaciones gustativas que provoca la cocina). Pero, sobre todo, y como ya he comentado en más de una ocasión lo interesante de la experiencia de fusión que vives en este pequeño restaurante.

En definitiva, DiverXo con sus muchas virtudes y sus ligeros excesos, es hoy por hoy un referente de vanguardia en la capital que cualquier interesado en la gastronomía debería probar; y en donde mi cena salió por 67 euros (vino sin incluir).

NUEVA UBICACION: Pensamiento, 28

PUNTUACION:

Ambiente: 7
Servicio: 7
Comida: 7,5

PUNTUACION MEDIA: 7,25

** NOTA:
EL RESTAURANTE DIVERXO APARECE CON SU PRIMERA ESTRELLA EN LA GUIA MICHELIN 2010.

Juan Bravo 25

Publicado 9 junio, 2009 por gastronomodesaparecido
Categorías: De tapas por Madrid

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Para un tapeo elegante.

Se respira cierto aire elegante y señorial. Esta taberna me recuerda a aquellos salones de principios de siglo XX que eran punto de reunión de aristócratas y gente de poder, donde los señores ataviados con sombrero y bastón se citaban para interminables tertulias de política y sociedad. Sus lámparas de otra época, los ocres de las paredes, la madera oscura, su suave iluminación y los detalles decorativos que podrían perfectamente haber salido de un anticuario, confieren a esta taberna un ambiente especial. Posee un toque elegante y distinguido que se transmite al visitante nada más cruzar el umbral de su puerta.

Enclavada en el corazón del barrio de Salamanca (como no podría ser de otra manera), esta taberna se abastece de los ejecutivos de la zona y de la gente bien que vive en sus cercanías. El local dispone de un amplio espacio Juan Bravo 25 - Salapara degustar sus tapas y raciones. Además del hueco que podamos encontrar en su enorme barra, unas pocas mesas altas y una pequeña barrita adosada a las paredes del local sirven también de cobijo al visitante. Espacio más que suficiente para que el cliente se encuentre a gusto. Además, un poco apartado de la zona de tapeo, han habilitado un pequeño recinto con mesas para comidas con capacidad para unos treinta comensales. En definitiva, el lugar posee un ambiente algo pijo, pero amplio, cómodo y agradable.

El servicio actúa en perfecta consonancia con el ambiente creado. En número más que suficiente para realizar su labor de manera eficiente, es amable y muy cortés, atento en todo momento e incluso demasiado protocolario para una taberna de tapeo. Cuidando los detalles para que el cliente esté conforme. Recomienda con entusiasmo y sirve con diligencia. Nada que reprochar.

Juan Bravo 25, presenta un buen surtido de tapas (más de veinte a elegir entre pinchos fríos y calientes), otra veintena de raciones de corte tradicional (entre las que eJuan Bravo 25 - Ensaladilla rusancontramos callos, albóndigas, ensaladilla, croquetas, mollejas…), y además ofrecen la posibilidad de pedir en barra algunos de los platos de su carta para comidas, postres incluidos. La mayoría de sus platos de buena calidad, y en los que se percibe el cuidado que prestan por la materia prima que utilizan, su mayor virtud. Eso sí, esa apuesta por la calidad, unida al ambiente distinguido del lugar, hacen que la factura final se eleve más de lo que habitualmente encontramos en lugares de tapeo.

Varias han sido mis visitas a esta taberna del barrio de Salamanca, en las que he podido probar un buen número de platos de su propuesta culinaria. En general, la sensación final fue siempre satisfactoria, aunque también siempre salí del lugar pensando que está algo pasado de precio. Con raciones realmente sabrosas e interesantes, pero también con alguna que otra decepción. Entre las decepciones, no me gustó su ensaladilla rusa, y me parecieron flojillos el riJuan Bravo 25 - Tarta tatínssoto de setas o los canelones de centolla y erizos de mar; una buena materia prima no debería dar como resultado un plato insulso y vulgar. Por el contrario, recomendaría probar sus callos a la madrileña, la ensalada de perdiz o sus albóndigas; estas últimas raciones muy bien elaboradas, aprovechando bien las cualidades del género y sabrosas en su conjunto.

A destacar también, la variedad que ofertan en vinos por copas, no excesiva pero sí bastante aceptable, ocho o diez referencias; algo clásicas eso sí, pero en buen número y de diferentes estilos. Poco a poco encontramos que los establecimientos van ampliando su oferta de vinos por copas, para disfrute de los que nos gusta maridar la tapa con el vino, para los que quieren probar cosas nuevas, y para aquellas ocasiones en las que una botella se nos puede hacer larga. A ver si cunde el ejemplo…

En definitiva, Juan Bravo 25 es una taberna agradable de ambiente distinguido, que presta un buen servicio y presenta una calidad gastronómica bastante aceptable, pero también algo excesiva en su precio; venir de tapeo aquí nos saldrá por unos 20 euros (vino sin incluir).

UBICACION: Juan Bravo, 25

PUNTUACION:

Ambiente: 7
Servicio: 7
Comida: 6,5

PUNTUACION MEDIA: 6,75

Coque

Publicado 28 mayo, 2009 por gastronomodesaparecido
Categorías: Restaurantes en Madrid, Restaurantes Estrella Michelín

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Placentera experiencia gastronómica.

Hace pocos días tuve el placer de cenar en uno de los referentes gastronómicos de la capital. El restaurante Coque lo es, no sólo por los numerosos reconocimientos y premios que ha conseguido, estrella Michelín incluida, sino también por la filosofía que su Chef, Mario Sandoval, aplica entre fogones: cocina de vanguardia sin dar la espalda a lo tradicional. Ubicado en el pequeño municipio de Humanes, el cocinero madrileño ha aprovechado el antiguo asador que fundó su abuelo para diseñar un espacio gastronómico muy atractivo donde mostrar toda su creatividad culinaria.Coque - Bodega

Dos aspectos fundamentales quisiera destacar en mi crítica de hoy.
El primero de ellos es la agradable experiencia que la familia Sandoval te hace vivir en su casa. Desde el recibimiento en la misma puerta por la madre del clan, hasta que tras varias horas de estancia abandonas el restaurante con la sensación de haber disfrutado, y de percibir que todo lo sucede en esa vieja casona está pensado para que el cliente se sienta a gusto y pueda gozar de la velada. Una amabilidad exquisita en el trato, un ambiente tranquilo y sosegado, y una cocina armónica y sin estridencias logran crear esa sensación en el visitante.
El segundo, como no podía ser de otra manera, es la cocina que el Chef plantea. Ellos lo llaman cocina madrileña actual. Yo diría cocina castellana de vanguardia. En la que Mario logra combinar sabores de antaño con texturas suaves e innovadoras, en la que partiendo de un concepto tradicional y aplicando técnicas sofisticadas se logra un resultado novedoso y muy interesante.Coque - Sala

A una intensa reforma fue sometida aquella casa de comidas fundada a mediados del siglo pasado para convertirse en lo que hoy es. Lo primero que llama la atención al visitante es su curiosísima bodega; y digo lo primero porque tienen por costumbre dar el primer aperitivo en ella, así que tras la entrada es lo siguiente que conocemos. Acostumbrados a ver bodegas rústicas y oscuras, en ladrillo y con polvo en las botellas; aquí han creado un amplio espacio limpio y luminoso de líneas modernas, donde el cristal y la pulcritud sustituye al polvo y al ladrillo. Inmejorable manera de comenzar la cena. Tras esta visita subimos al salón; con capacidad para unos treinta comensales, es espacioso, decorado a caballo entre lo clásico y lo moderno, con mesas amplias y bastante separadas las unas de las otras. Se trata de un entorno tranquilo, cómodo y apacible donde continuaremos disfrutando de la acogida de la familia.

Porque buena parte de la familia está implicada en el restaurante, por ejemplo el jefe de sala es uno de los hermanos mayores del Chef. El servicio continúa la línea que antes comentaba y que va guiando toda mi crítica: la amabilidad, el buen trato y el trabajo en pos de la comodidad del cliente. Cuatro personas atendieron aquella noche la sala; personal cualificado, profesional y en número más que suficiente para llevar el servicio de manera excelente. Cuidando los detalles, presentando cada plato con elegancia, atendiendo las cuestiones culinarias con destreza, y manejando perfectamente los tempos entre cada uno de los platos que componen el menú.Coque - Emulsión de gachas con torreznos

En su carta presenta una veintena de platos, todos ellos de corte moderno y la mayoría a base de sofisticadas elaboraciones. Además un menú degustación que consta de dos aperitivos, cinco entrantes, un pescado, una carne, y dos postres. Los precios de la misma no son precisamente baratos, pero la creatividad del cocinero en su concepción, la trabajadísima preparación que lleva cada uno de ellos, y que la composición de cada plato lleva detrás la elaboración de numerosos ingredientes por separado para después unirse y tratar de hacer un todo; justifican, sin duda, que haya que rascarse un poco el bolsillo para poder degustar la cocina que Mario Sandoval propone.

En esta ocasión, no entraré a detallar todos y cada uno de los elementos del menú degustación que cené, por no hacer aún más extenso el comentario, aunque sí que me detendré en alguno de ellos. Coque - Coulant de trufaDecir que en líneas generales me gustó bastante todo lo probado. Ingredientes sabrosos, indicativos de una materia prima de buena calidad, y cocinados logrando unos puntos perfectos de elaboración, son las notas que me resultaron más destacables. Quizás eché en falta algo más de conjunción en alguno de los platos, es decir, que esa combinación de excelentes texturas y sabores se tradujera en una fascinante explosión gustativa en la boca; acontecimiento que ocurrió a lo largo de la velada, pero no en tantas ocasiones como yo ambicionaba. Tal vez mis expectativas eran tan grandes que no pudieron cumplirse, o que los dos aperitivos me resultaron tan deliciosos que esperaba continuar igual hasta el último de los postres… De todos modos, reitero que todos y cada uno de los platos me parecieron sabrosos y de alta calidad.

Y, como era de esperar, comenzaré el pequeño desglose de lo más destacable de mi menú, con los mencionados aperitivos: “Cocido madrileño emulsionado” y “EmulsiónCoque - Estofado de cabracho y raya con jugo de pichón de gachas con torreznos de ibérico y huevo de codorniz escalfado“; ambos combinando el intenso sabor del guiso tradicional con la suave textura de su preparación, y todo ello perfectamente armonizado con sus diferentes acompañantes, creando un juego de sabores y texturas en boca realmente delicioso. Muy original me resultó el “Mar de moluscos y algas en contrastes marinos“; nuevamente acertadas mezclas de sabores entre el molusco y su alga que, como el nombre del plato indica, realmente evocan sensaciones marinas. Algo menos conjuntados me parecieron el “Crudité de verduras asadas, brotes y hojas” y la “Ensalada de lubina escabechada con encurtidos esferificados”; con sus ingredientes sabrosos y en punto, pero sin la fuerza global de los anteriores. Muy sabroso y atractivo el “Coulant de trufa”; con su jugosa yema de huevo en el interior. Y de postre, me encantó el “Pastelito de combinaciones cítricos y lácteos”; potente y suave a la vez, de estructura delicada y de sabor intenso; un gran final para una excelente velada.Coque - Pasión de chocolate

A destacar también, una carta de vinos extensísima, con multitud de variedades de diversas partes del mundo, presentada en una pantalla táctil que los clasifica geográficamente; sinceramente, me parece más práctica la habitual carta en papel, con una selección de referencias atractiva y numerosa, pero sin avasallar. La variedad de cinco panes caseros diferentes que nos presentan al inicio de la comida. Y, sobre todo, y perdónenme que me repita, la agradable vivencia gastronómica que la familia Sandoval te hace disfrutar.

En definitiva, Coque es un restaurante donde gracias a su profesionalidad, al cuidado que ponen en su trabajo y, sin duda, al talento de Mario Sandoval en la cocina, podremos disfrutar de una placentera experiencia; y donde mi visita salió por 94 euros (vino sin incluir).

UBICACION: Francisco Encinas, 8

PUNTUACION:

Ambiente: 8
Servicio: 8,5
Comida: 8

PUNTUACION MEDIA: 8,125

Los arroces de Segis

Publicado 21 mayo, 2009 por gastronomodesaparecido
Categorías: Arroces en Madrid, Restaurantes en Madrid

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Buen arroz con interesantes toques rústicos.

Un intenso olor a leña tras cruzar la puerta, paredes de ladrillo, un aire rústico y una vetusta mesa de madera a la entrada… Tuve que dar media vuelta y volver a salir para ver si me encontraba en el lugar equivocado. Mi primera impresión, tras dar el primer paso en el interior del restaurante, fue que estaba en un antiguo asador segoviano. Pero nada más lejos de la realidad, detrás de esa desconcertante fachada hallé esLos arroces de Segis - Salata interesante arrocería.

Al final de la calle Infanta Mercedes, en una zona donde se asientan unos cuantos clásicos de la restauración madrileña, está ubicada esta arrocería de ambiente peculiar. Con sus techos altos, sus vigas de madera al aire, su mobiliario de antigua casa de comidas y sus paredes plagadas de fotografías de famosos. Se trata de un ambiente hogareño e informal; agradable en líneas generales, aunque con algún descuido que lo hace no del todo confortable.

El servicio es correcto aunque bastante poco formal. En todo momento te encuentras bien atendido, de manera diligente; pero también es cierto que sería de agradecer algo más de amabilidad, algo más de interés porque el comensal se encuentre del todo cómodo. Los distintos camareros que te atienden cumplen con su labor de manera eficaz, pero como decía, se echa en falta algo de espíritu, algo de complicidad con el cliente; quizás una sonrisa de vez en cuando…

En cuanto a su oferta culinaria, Los arroces de Segis nos presenta un único menú compuesto por cinco entrantes a compartir para toda la mesa, un arroz (a elegir entre seis distintos, tLos arroces de Segis - Pimiento picadoodos ellos arroces secos) y postre, incluyendo también bebida (aunque no el vino) y el café; todo ello por 32 euros sin IVA. Así que si no añadimos extras a su propuesta podremos probar un arroz bastante bien elaborado, bueno de sabor y a un precio bastante razonable. Con lo que el resultado es una arrocería tradicional con una relación calidad-precio bastante interesante.

Como entrantes, para ir comenzando mientras se cocina el arroz, nos sirven todo a la vez y de manera algo desaliñada: unas rebanadas de pan rústico tostado untadas de aceite y ajo, rico sabor mediterráneo muy de agradecer; su ensaladilla rusa, que aunque la presentan como “especialidad de la casa” me pareció simplemente correcta; un pequeño surtido de embutido, algo flojillo y no muy bien presentado; una ensalada, sabrosa y bien aliñada; y un estupendo plato de pimiento picado, realmente muy bueno y sabroso. Además, si queremos repetir de alguno de los entrantes no tendremos más que solicitarlo para que de manera casi inmediata nos repongan aquello que habíamos pedido.Los arroces de Segis - Arroz con conejo y serranas

Y, hablando por fin del arroz, la auténtica especialidad de la casa, éste se presenta a la mesa en su paella; como manda la tradición. Y en ella nos encontraremos una fina capa de arroz, muy bien cocinado y bastante bueno de sabor. En cuanto al punto y la textura del grano está bastante conseguida, aunque sin llegar a la excelencia de algunos maestros levantinos. Quizás será el agua, quizás será el ambiente, quizás será el arte… pero todavía en Madrid no he logrado encontrar esa paella perfecta de grano sueltecito y en punto que algunos privilegiados cocinan en la Comunidad Valenciana.

En mis dos visitas probé dos arroces diferentes. Me gustó mucho el sabor del típico de la casa, el arroz con conejo y serranas; bien conjugados los Los arroces de Segis - Arroz con marisco peladomatices de la verdura y la carne, y con un muy interesante toque rústico que le da la cocina en leña. Quizás si consiguieran dejar el arroz más suelto sería ya excelente, pero bueno, como digo, muy rico.
El otro que opté por probar fue el arroz con marisco pelado; éste mejor en su textura, aunque en esta ocasión eché en falta algo más de potencia de sabor. De todos modos, esta segunda visita también me gustó, e igualmente salí contento de su calidad en la materia prima y de su elaboración.

En definitiva, y por no extenderme demasiado, Los arroces de Segis presenta en un ambiente con toques rústicos, un arroz de calidad a un precio bastante interesante; mis visitas salieron por unos 35 euros (bebida incluida excepto vino a la carta).

UBICACION: Infanta Mercedes, 109

PUNTUACION:

Ambiente: 5,5
Servicio: 5
Comida: 7

PUNTUACION MEDIA: 6,125