Sergi Arola Gastro

Posted 30 Diciembre, 2009 by gastronomodesaparecido
Categories: Restaurantes Estrella Michelín, Restaurantes en Madrid

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Emociones.

Cuando vamos a un restaurante, la comida que en él probamos, sin duda nos produce ciertas sensaciones: primeramente percibimos visualmente las características del plato, después vienen las olfativas, y tras ellas, las más importantes, las sensaciones gustativas que el plato provoca en nosotros. Esto nos sucede a diario cada vez que nos sentamos a una mesa, a veces las percibimos de una manera más notoria y otras apenas nos percatamos de ellas. Esas sensaciones pueden ser más o menos placenteras, pero la comida siempre provoca alguna reacción en el comensal. Lo complicado, eso que rara vez sucede y que algunos anhelamos con encontrar, es que este conjunto de sensaciones que ha provocado un plato en nosotros llegue a EMOCIONAR. Entonces, uno se da cuenta de que aquello que tiene delante de sí, aquello que se está llevando a la boca, no es un simple plato de comida, es una obra de arte. Y al día siguiente, muchas horas después de terminada la cena, uno aún recuerda aquellos olores, aún siente en su boca aquellos sabores que le llegaron a emocionar, como si aún pudiera estar degustando aquella maravilla, porque el recuerdo de aquel bocado aún perdura en las papilas gustativas… Esas sensaciones, por mucho que yo me empeñe en explicarlas, nunca llegarán completamente a describirse, para entenderme habría que vivirlas.

Hace un par de semanas, poco después de que la guía Michelín confirmara las fulgurantes dos estrellas del 2009 para el Sergi Arola Gastro, fui a cenar al restaurante que el chef catalán tiene en la calle Zurbano. Sin duda, y esto no lo digo yo sino la mayoría de guías que hablan de la gastronomía en la capital, uno de los mejores restaurantes de Madrid. Después de haber probado en dos ocasiones su cocina en La Broche, tenía ganas de conocer como había concebido su propio restaurante, esta vez sin el amparo de una cadena hotelera. La vivencia que hoy os cuento, con momentos de verdadera emoción culinaria, fue una de mis mejores experiencias gastronómicas.

El local, con capacidad para unos treinta comensales, es un claro ejercicio de diseño moderno. Sin apenas decoración, la sala en forma de pasillo ancho está únicamente ocupada por las amplias mesas que dan cobijo a los clientes y por un funcional mueble que hace de pared con la cocina; pura teoría del aprovechamiento del espacio, eso sí con mucho diseño. Quizás tras esta sucinta descripción pueda parecer un espacio algo frío, pero la luz tenue que le aplican consigue dar ese punto de calidez que resulta necesario para que el local resulte en cierto modo acogedor.

El servicio de sala es diligente y eficaz; aunque en mi opinión, un restaurante con dos estrellas Michelín y cuya cuenta no bajará de los 150€ por persona debería cuidar más algunos detalles para lograr la perfecta armonía que se espera del lugar. Algunos pequeños fallos de coordinación entre los camareros a la hora del servicio de alguno de los platos, que la primera copa de vino del maridaje llegue tarde a la mesa o que falte pan a alguno de los comensales, son ligeros detalles en los que ha de poner más atención un restaurante de esta categoría. Otro de los aspectos que a mi parecer debería mejorar es la calidez en el trato con el cliente; exceptuando la actitud del sumiller que estuvo muy amable y cercano durante toda la cena, tanto la jefa de sala como el resto de camareros mantienen una postura excesivamente fría y con escasa complicidad con el comensal. Sutiles percepciones que le quedan a uno después de la visita y que mejoradas harían la estancia aún más agradable.

En cuanto a su carta, Sergi nos presenta una pequeña variedad de platos, aunque siempre creativos y muy apetecibles, que va cambiando cada mes. Su carta consta de cuatro entrantes, dos pescados, dos carnes y tres postres. El restaurante ofrece la posibilidad de degustar su propuesta a través de tres tipos de menús distintos, todos ellos precedidos de los correspondientes aperitivos y de tres entrantes que la casa incluye fuera de la carta: el “menú Gastro” que consiste en una degustación de todos los platos de la carta (los once platos + los tres entrantes comunes) a un precio de 160€; el “menú Sergi” en la que el comensal elije dos entrantes de la carta, un pescado, una carne y dos postres (nueve platos en total) por 125€; y el “menú básico” compuesto de siete platos a un precio de 105€. A mediodía también incluye la posibilidad de un “menú ejecutivo” algo más corto por 95€.

La cocina que Arola presenta en su restaurante es una sabrosa y creativa mezcla de elaboraciones tradicionales y sofisticadas; conjuntando perfectamente ambas para dar un resultado redondo, complejo pero en armonía; y donde respeta al máximo la excelente calidad del género que utiliza. Una cocina no exenta de sorpresas, pero en donde la depurada técnica no resta protagonismo al producto, al revés, lo potencia. En las tres ocasiones que he podido degustar la propuesta de este afamado Chef he probado un buen número de platos, y en cada uno de ellos, a pesar de la variedad de ingredientes y de los diferentes tratamientos dados a cada uno de ellos, siempre me he encontrado un plato excelentemente conjuntado, donde cada elemento combina perfectamente con los demás, donde cada ingrediente es complemento del resto para formar ese único conjunto que invade el paladar, y que como al principio decía, en ocasiones llega a EMOCIONAR.

En la visita del otro día, aprovechando que iba acompañado por otra buena amante de la gastronomía a la que como a mi le gusta probar todo lo que se le propone, pedimos un “menú Sergi” cada uno sin coincidir en ninguno de los platos elegidos; de esta manera ambos pudimos probar toda la oferta que el restaurante propone en su carta mensual.

Tras los pequeños aperitivos del comienzo, entre los que no podían faltar las famosas patatas bravas Arola, empieza el espectáculo sensorial. Tres pequeños entrantes para continuar abriendo boca, un “Conete relleno de tartar de cigalitas y boletus”, a degustar de un solo bocado para que el sabroso conjunto explote en la boca; unas “Judías verdes de Kenia con nueces frescas y helado de melocotón”, un plato equilibrado y refrescante; y un “Mouse de ostras con algas frescas y espuma de champagne”, una auténtica maravilla, pleno de sabor y delicado en su textura, una de esas emociones culinarias que antes os mencionaba, un conjunto que mi paladar aún recuerda; exquisito, complejo, sabrosísimo y equilibrado…

El menú continuó con un “Tartar de sardinas con helado de tomate especiado”, jugosísimo y conjuntado; y una “Crema de castañas asadas con puré de boniato y helado de panceta”, delicado y sabroso el puré y de nuevo perfectamente armonizado con el resto de elementos. A estos les siguieron otras dos maravillas, unas “Verdinas guisadas con erizos de mar y emulsión de sidra”, riquísimas, perfectamente guisadas y con un espléndido toque mar y montaña; y unas “Setas de temporada con codorniz escabechada y huevo pochado”, co-protagonismo de ingredientes formando un conjunto delicioso; increíbles las setas, perfectas de punto, estupendas de sabor y textura, complemento ideal de los tiernos y sabrosos muslitos de codorniz; cocina de temporada sutil y perfecta.

Tras esta primera hora sentado a la mesa, en la que uno no ha parado de gozar con el buen hacer culinario de Sergi Arola, el show continúa deleitando al comensal, vienen los pescados. “Salmonete cocido a baja temperatura con pepino, láminas de champiñones y cremoso de hinojo”; un salmonete excelente, de una calidad excepcional, cocinado suavemente para que el producto se exprese en plenitud; de nuevo las papilas gustativas enloquecen. Y un “Lomo de rape asado con alubias pintas”; nuevamente la combinación de mar y legumbre resulta exitosa, conjunto poderoso pero delicado y sobre todo, redondo.

Pasado ya el ecuador del menú propuesto, y después de la placentera combinación de sensaciones en el paladar bocado tras bocado, después de llegar a emocionarme saboreando alguna de las creaciones del menú, llegaron los platos de carne. Y quizás por este excepcional inicio de cena, superando con creces las expectativas creadas antes de cruzar el umbral de la puerta (que eran muchas, créanme), el último tercio de la velada me resultó menos cautivador… Tanto el “Venado con castañas y manzanas caramelizadas” como el “Lomo de cordero a baja temperatura con maíz y embutido” a pesar de ser platos equilibrados y sabrosos, no llegaron a producir en mi tan extraordinarias sensaciones como en alguno de los anteriores; ricos, eso sí, pero sin magia.

Los postres comenzaron con el “Mojito” de la casa, una esfera de mouse de lima con granizado de hierbabuena atomizado por ron añejo; original y sorprendente pero en donde para mi gusto el cítrico toma demasiada presencia. Continuamos con un “Pastel de avellanas y helado de jengibre”; el plato que menos me sedujo de toda la cena, quizás algo descompensado en su conjunto. Y para terminar, en el último postre de la velada, volvió la magia con el “Soufflé de coco y curry con helado picante de chocolate”; extraña combinación de ingredientes para lograr un postre delicioso, con todos sus elementos reconocibles en boca, pero tan sutilmente conjuntados en un delicado soufflé que cada bocado fue la guinda perfecta para una cena inolvidable.

Quisiera destacar también el fabuloso maridaje con el que el sumiller nos deleitó durante la velada; con vinos novedosos y peculiares, tocando diferentes partes de la geografía española y mundial, y todos ellos de una calidad indiscutible. La carta de vinos, bastante pasada de precio por cierto, resulta inabarcable debido al excesivo número de referencias que contiene; y dado que el menú combina platos de corte tan diverso, la opción de combinar cada plato con un vino adecuado a él se hace la más atrayente. En mi caso fueron 65€ de suplemento por persona por la bebida, pero después de sentir el buen hacer de Daniel Póveda consiguiendo en ocasiones una maravillosa armonía entre el plato y el vino elegido, puedo concluir que bien merece la pena el precio pagado.

Tampoco quisiera olvidarme de la estupenda coctelería que tiene el restaurante ubicada en la planta baja del mismo; una extensa selección de destilados, un buen profesional al mando de la misma y un ambiente relajado, cómodo y muy agradable, hacen de la misma la manera perfecta de concluir una vivencia emocionante.

En definitiva, Sergi Arola Gastro es uno de esos pocos restaurantes que logran que el comensal se evada por completo de sus preocupaciones diarias para zambullirse en una excitante aventura gastronómica; quizás la experiencia no esté al alcance de todos los bolsillos, mi visita salió por unos 135 euros (vino sin incluir), pero sin duda EMOCIONA.

UBICACION: Zurbano, 31

PUNTUACION:

Ambiente: 8
Servicio: 8
Comida: 9

PUNTUACION MEDIA: 8,5

Ex Libris

Posted 25 Noviembre, 2009 by gastronomodesaparecido
Categories: Restaurantes en Madrid

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Insulso.

Desde este blog, en cada crítica gastronómica que hago, la sensación general que se desprende de cada lugar que comento va intensamente condicionada por el precio final de la cuenta. Siempre he pensado, que tanto a mi como a cualquier otro cliente, la relación calidad-precio de un restaurante es la ecuación básica que marca el grado de satisfacción final. El mismo menú en el mismo lugar no causa la misma impresión si su precio fue de 20 o fue de 80. Las expectativas que crea (y que ha de demostrar) un plato que cuesta 30€ no son las mismas que las de uno que cuesta tres veces menos. Esta es la clave principal para que salgas de un restaurante pensando “este lugar lo tengo que recomendar” o “aunque no comí mal, por ese precio no merece la pena”.

En el restaurante que hoy comento la cuestión de su precio va bastante condicionada por el método de reserva. Me explico, comer a la carta con un entrante, un principal y un postre por persona, rondará los 32€ por comensal; y si nos decidiéramos por su menú degustación el precio asciende a los 40€, en ambos casos sin contar la bebida. Pero si optamos por la opción del degustación y reservamos a través de internet (en la propia web del restaurante existe un enlace al efecto) el precio se reduce un 50%

Hace un par de días me llevaron a cenar a Ex Libris, el restaurante del hotel Infantas, situado muy próximo a la Gran Vía madrileña. El local decorado mayoritariamente a base de blancos y negros es cómodo y agradable. Mesas amplias, sillas cómodas y un agradable hilo musical en un espacio para unos cuarenta comensales.

El servicio que prestan en el restaurante es algo descuidado. Los camareros son correctos, amables y en la relación con el cliente bastante agradables; pero les falta ser más disciplinados en su tarea para llegar a ofrecer la adecuada atención a la mesa. En demasiadas ocasiones se encontraba la sala sin personal para atenderlas, y eso que aquella noche no había más de cuatro mesas ocupadas; y a la hora de solicitar la cuenta tuve que esperar un buen rato hasta que alguien apareció para pedirla.

Con respecto a la cocina, ellos se definen como restaurante tradicional con toques de autor. En la carta de otoño-invierno que tienen ahora, ofrecen una docena de entrantes, seis carnes y seis pescados. La verdad que suena muy bien eso de “tradicional con toques de autor”, y es cierto que puede decirse que sí, que presenta platos de base tradicional con algún toque personal; pero también es verdad que suena mejor de lo que sabe. A mi, la cena de la otra noche me resultó bastante insulsa, con unos cuantos platos más bien flojos y otros pocos aceptables… pero nada más. Sinceramente lo mejor de la velada, aparte de la compañía, fue el Tagonius Syrah que nos acompañó desde el comienzo; sabroso, envolvente y equilibrado, redondo y con un punto goloso; una lástima que el menú servido no estuviera a su altura.

Conociendo de antemano el sistema de reservas que utiliza el restaurante y aprovechando el jugoso descuento que ofrecen online, el menú degustación fue la opción elegida para conocer el restaurante. Un menú compuesto por cinco entrantes, un pescado, una carne y dos postres; casi todos ellos platos que también ofrecen en carta, lo que permite al visitante hacerse una idea bastante amplia de la calidad del lugar.

Los cinco entrantes llegaron a la mesa todos a la vez, presentados en una bandejita alargada. Supongo que así es mucho más cómodo su servicio, pero estéticamente no creo que sea lo más apropiado, y sin duda totalmente desaconsejable cuando tres de ellos conviene tomarlos calientes. El surtido de entradas estaba compuesto por: una crema de verduras con confit de pato, algo insulsa; foie mi-cuit empanado de pistacho con mermelada de violeta, el foie correcto y la mermelada original y bastante buena; croqueta de jamón ibérico, con su bechamel cremosa y bien conseguida pero a la que le faltaba sabor a jamón; crujiente de queso brie, bastante sosete; y ensalada de salmón y brotes de soja, también bastante insulsa y a la que le faltaba su adecuado aliño.

El plato de pescado, un lomo de lubina con salsa de almendras y tallarines negros, estaba algo pasado de punto y no demasiado sabroso, plato correcto sin más. Y la carne, carrillera de ibérico estofada al aroma de vainilla con patatas panadera, fue quizás lo que más me gustó de toda la cena, sin entusiasmar, pero sabrosa y bien cocinada. Para finalizar, y como los entrantes también servidos al tiempo, el menú concluye con dos postres: sopa fría de chocolate blanco y tarta de queso; ambos bastante flojitos, insulsos y sin gracia.

Una cena variada, pero sin la calidad que requiere un menú de 40€. Aunque, hilando con lo que decía al principio de mi comentario, si pensamos que el precio pagado ha sido la mitad, en vez de salir del local pensando que te han estafado ¿de verdad cobran ese precio por lo mismo que me sirvieron a mi?, acabas con la sensación de que has cenado un menú aceptable… De todos modos, de insuficiente calidad para paladares exigentes.

Y por último destacar también, una carta de vinos bastante variada en cuanto a su número de D.O., aunque sin demasiadas referencias de cada demarcación, en la que abundan vinos de gama media, y a unos precios bastante aceptables.

En definitiva, la visita al restaurante Ex Libris resultará carísima (relación precio-satisfacción) si no se hace reserva previa, pero aceptable aunque algo anodina si realizas la reserva online; en mi caso la cena salió por 24 euros (vino sin incluir).

UBICACION: Infantas, 29

PUNTUACION:

Ambiente: 6,5
Servicio: 5,5
Comida: 5

PUNTUACION MEDIA: 5,5

Madrid Restaurant Week

Posted 12 Noviembre, 2009 by gastronomodesaparecido
Categories: Restaurantes en Madrid

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¿Semana de acercamiento a la buena gastronomía?

Durante los últimos diez días de octubre tuvo lugar en la capital, la Madrid Restaurant Week. Una interesante iniciativa gastronómica en la que veinticinco famosos restaurantes de la ciudad ofrecían un menú de tres platos por 25€ (sin IVA y sin bebida), de los que 1€ iba destinado a obras sociales.Madrid Restaurant Week

Una promoción que acercaba al ciudadano medio un buen número de restaurantes de renombre. Estos, durante esos días, reducían sus precios medios en la facturación de cada comensal para ofrecer un menú cerrado a un precio bastante accesible. La gran aceptación por parte de los madrileños logró que en estos días de crisis económica muchos de estos restaurantes llenasen sus salas, dando así a conocer su cocina a muchos ciudadanos, y además contribuyendo modestamente con obras benéficas.

Aprovechando la apetecible iniciativa, decidí acudir a tres restaurantes que aún no conocía; así poder tener una primera toma de contacto con su cocina, y de paso palpar en primera persona los efectos de esta curiosa propuesta. Mis sensaciones tras las tres experiencias fueron bastante dispares; desde alguna bastante satisfactoria, hasta la sensación de que me estaban dando gato por liebre sirviéndome un menú de tercera. En definitiva, como concepto, Madrid Restaurant Week, me resultó novedoso, seductor y elogiable; aunque una vez puesto en práctica, el uso que cada restaurante da a la promoción que se le hace, en algún caso quizás no sea el más adecuado…. Allá cada uno con su conciencia y con las consecuencias del trato que da a la clientela.

El inicio de mis tres cenas del menú promocional fue en Europa Decó, el restaurante de Hotel Urban. Su ambiente moderno, una luz muy ténue y una cómoda mesa me esperaban para esta primera degustación. Su atento servicio ayudó a que la velada resultase agradable, a pesar del pequeño follón que se respiraba en el local repleto de gente. El menú propuesto comenzaLágrimas de wagyu al sarmientoba con un caldito caliente de puchero con albóndigas de carne y espuma de garbanzos; muy bien presentado, sabroso, y ganando en potencia según se deshacía la espuma sobre el caldo; bien. Continuamos con lágrimas de wagyu al sarmiento con compota de higos; una buena ración de carne de ese famoso buey de origen oriental, estupenda de punto, que resulta curiosa por su textura y su grasa entrevelada, aunque no tan sabrosa como cabría esperar de tan afamada carne; aún así el plato convence. Y de postre, borrachito de café con espuma de coco; sabroso, delicado y bien conjuntado. La sensación general, bastante satisfactoria teniendo en cuenta el precio final de la cuenta; y eso que con vino y café ascendió a 44€ por persona. Sin duda, repetiré, y ya comentaré más extensamente mis impresiones.

La segunda de mis cenas fue en Dassa Bassa, el restaurante del mediático Darío Barrio. El local ubicado en unaPimientos rellenos de rabo de toro cueva y con aire minimalista, es agradable y tranquilo. El servicio que prestaron durante la velada, excesivamente informal y no demasiado atento. Y el menú propuesto, en mi modesto entender, más propio de una tabernilla con aspiraciones que de un restaurante de categoría. Platos presentados sin demasiado cuidado y sensaciones de vulgaridad al probar cada uno de los tres que componían la degustación. Y a esto tenemos que añadir que tras avisar educadamente en varias ocasiones si podrían cambiar uno de los principales por alergia de un comensal, a este le prepararon un cutre surtido de croquetas y empanadillas. El menú estaba compuesto de un aceptable pudding de cabracho, unos pobCroquetas y empanadillasres pimientos del piquillo rellenos de rabo de toro, y un soso tiramisú servido en copa. La sensación general fue que me ofrecieron un menú de medio pelo para salir del paso de la promoción; el precio final,
42€ por persona.

Mi tercer encuentro con la Madrid Restaurant Week fue en Oven 180, y de nuevo el local estaba repleto. Una pequeña mesa en un rincón me esperaba para la última entrega de mi periplo semanal. Los camareros parecían algo desbordados por la gran afluencia de clientes y eso se tradujo en un trato bastante descuidado. El menú comenzó con un huevo poché sobre patatas chips, cebolla confitada y virutas de jamón ibérico; rico, jugoso y bien elaborado. De segundo, carrilleras de ternera glaseadas al oporto; dos geHuevo poché con patatas chipsnerosos medallones de carne bien cocinados y perfectamente conjuntados con la ligada salsa del estofado. Y para concluir, tarta fina de manzana; el postre fue lo más flojo de la velada, supongo que elaborar tantas tartitas en un solo turno hace que la calidad media del resultado final descienda, y a la mía le faltaba jugosidad. La sensación general, bastante aceptable; una cena correcta a un precio medio, 40€ por persona, vino y café incluidos.

Y así transcurrió mi aventura en la semana gastronómica de finales de octubre. Algunas sensaciones positivas y alguna experiencia decepcionante.

En mi humilde opinión, este acercamiento de afamados restaurantes al ciudadano medio debería servir para seducir a un nuevo mercado. Cada establecimiento debería mostrar un pequeño botón de lo que el restaurante es y lo que en él se hace, una ligera muestra representativa del tipo de cocina que se ofrece a diario. Este tipo de iniciativas deberían servir, además de para colaborar con una loable obra social, para que cada restaurador mostrase a un público no habitual el porqué de la categoría del restaurante y el porqué de los precios que cada carta posee; aprovechando esa nueva puerta que se les abre para convencer a clientes potenciales para el futuro. Y eso sólo se consigue si cada cocinero da su mejor versión en la cocina. Así tanto empresarios como clientes saldremos beneficiados, y conseguiremos entre todos que la cultura gastronómica de la ciudad crezca.

Para concluir este extenso post, animo desde este pequeño rincón a que se sucedan más habitualmente iniciativas como esta, y que estas logren acercar el placer de la gastronomía a ciudadanos que habitualmente no pueden permitirse acudir a restaurantes de gama media-alta. El acervo gastronómico de la ciudad lo tenemos que cultivar entre todos para que este motor cultural y económico continúe desarrollándose.

Botein

Posted 10 Agosto, 2009 by gastronomodesaparecido
Categories: Visitando Caceres

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Creatividad y calidad a un precio bastante razonable.

Por motivos laborales tuve que desplazarme a Cáceres hace un par de semanas. La breve estancia en la ciudad sólo me permitiría una cena tranquila, y quería aprovecharla para conocer algún lugar nuevo saliéndome de los tres o cuatro clásicos que tienen su sede en la villa extremeña. Tras una pequeña investigación en la red mis opciones se redujeron a tres restaurantes. Un breve paseo por la ciudad acercándome a cada uno de ellos me hizo decidir por el que hoy comento, el restaurante Botein. El resultado, muy satisfactorio.Botein - Fachada

Hace un par de años abrió sus puertas este coqueto restaurante, y poco a poco va tratando de hacerse un hueco entre las mejores cocinas de la ciudad. Presenta una cocina moderna, con toques creativos, sin olvidarse de los productos de la tierra. Utilizando materia prima de buena calidad y ofreciendo interesantes elaboraciones y juegos de ingredientes. Una carta muy apetitosa a un precio bastante razonable, junto con el cuidado ambiente de su sala, fueron las claves que me sedujeron para aquella cena en la capital cacereña.

El local es tranquilo y agradable; se siente construido con esmero para que el cliente esté a gusto en la sala. De corte moderno, con mucho diseño; alternando colores fríos y cálidos, y con una amplia cristalera al fondo desde donde vemos parte de su atareada cocina. Cuidando bien los detalles para que el lugar genere una excelente impresión; la música y la iluminación, las mesas amplias y bien vestidas, la temperatura, los baños, los detalles decorativos… Se ha logrado crear un atractivo espacio que prepara al comensal para una placentera velada.Botein - Sala

Su servicio acentúa esa agradable percepción del local. Amable, simpático, sonriente, educado, y muy atento en todo momento. Llevando perfectamente los tempos de la comida, presentando diligentemente los platos solicitados, aconsejando con entusiasmo las especialidades de la casa, y siempre tratando que el cliente se encuentre a gusto a la mesa. Quizás la otra noche estuvo algo escaso de efectivos (sólo atendían el jefe de sala y una camarera); personal suficiente para los doce comensales que estuvimos, pero no habrían dado abasto si se completan las más de treinta sillas de la sala principal. En todo caso, el trato por mi recibido fue muy agradable y cordial.

En carta, el restaurante presenta un pequeño surtido de entrantes para compartir, tres individuales para picar, media docena carnes y otros seis pescados. Toda ella muy apetecible. Además, ofrece un menú deguBotein - Tallarines de calamar con langostinosstación de siete platos servido a mesa completa, a 52 euros por comensal. Como antes decía, se trata de una cocina moderna, con toques imaginativos y con interesantes combinaciones de ingredientes y texturas. Todo lo que pude probar, preparado con materia prima de buena calidad; aunque en algún que otro caso, algo imperfecto en los puntos de elaboración.

En esta ocasión me decidí por pedir a la carta dejándome guiar por el maitre, y así poder degustar las especialidades de la casa. Para comenzar, los recomendados “Tallarines de calamar con langostinos envueltos en calabacín”; riquísimos tallarines de sabor marino conjugados perfectamente con una sutil salsa a base de tinta de calamar; suaves y sabrosos, un gran acierto; fue una lástima que losBotein - Costrón de cochinillo ibérico langostinos que los acompañan no estuvieran a la altura, bastante más insulsos y algo pasados de punto. La cena continuó con el “Papillot de verduras”; espárragos, berenjena, calabacín, setas de cardo, brécol, tomate… verduras de buena calidad, aunque debieron cocinarse todas a la vez y sus puntos de cocción no fueron en todas el más adecuado.

En cuanto a los platos principales probé: Su “Crep relleno de buey de mar y centollo del cantábrico”; crep suave, jugoso, y bien ligado con su salsa, aunque esperaba más potencia de sabor teniendo en cuenta el marisco que lo rellenaba. El “Atún rojo ahumado al momento”; atún de excelente calidad, simplemente marcado en la plancha y con un interesante toque ahumado. Y el “Costrón de cochinillo ibérico”; una verdadera delicia; suave, jugosísimo y muy sabroso, magníficamente aderezado con diferentes hierbas del campo y perfecto en su combinación de texturas; un plato que logra llenar la boca de placenteras sensaciones.Botein - Tiramisú deconstruido

Para terminar, dos postres, ambos curiosos e interesantes: su “Tiramisú deconstruido”, juego de elaboraciones entre los ingredientes del tiramisú (gelatina de amareto, helado y caviar de café, crujiente de cacao, una suave mouse de bizcocho…); y su “Pasión de chocolate”, diferentes tipos de chocolate en distintas versiones (en helado, en mouse, en un buñuelo, líquido bañando a dos lichis….).

A destacar también, una carta de vinos extensa e interesante, mezclando referencias tradicionales y modernas, y con un buen surtido de caldos de la tierra. El excelente servicio del mismo que realizan, en grandes copas y cuidando perfectamente la temperatura. Y el original variado de dulces que ofrecen con el café, sabroso detalle para concluir la velada.

En definitiva, el restaurante Botein fue una muy agradable experiencia, en la que pude comprobar que la creatividad en la cocina continúa surgiendo con calidad a precios razonables, ya que mi visita salió por 37 euros (vino sin incluir).

UBICACION: Madre Isabel Larrañaga s/n

PUNTUACION:

Ambiente: 7,5
Servicio: 7,5
Comida: 7

PUNTUACION MEDIA: 7,25

La Penela

Posted 23 Junio, 2009 by gastronomodesaparecido
Categories: Restaurantes en Madrid

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Gallego de barrio noble.

El viernes pasado me llevaron a comer a La Penela, un restaurante gallego de aire elegante ubicado en el barrio de Salamanca. Normalmente soy yo el que elijo o al que solicitan recomendación, pero de vez en cuando está bien eso de dejarse llevar, y así visitar nuevos lugares que quizás no hayan llamado mi atención con anterioridad.

El amplio local forma un largísimo pasillo en dos alturas, y a sus lados, distribuidas de manera alineada una veintena de La Penela - Salamesas rectangulares de buenas dimensiones. Un poco apartado, cerca de su entrada, encontramos también un pequeño saloncito habilitado para no fumadores con capacidad para unos veinte comensales más. El ambiente es agradable y distendido; las salas bien montadas y con un ligero toque moderno; con una acogedora luz suave, y cuidada mantelería; pero sobre todo, desprendiendo un notorio aire elegante, su principal característica.

El servicio es correcto. Con un jefe de sala amable y muy agradable en el trato, que se desenvuelve con destreza ante una propuesta de recomendación y con atino a la hora de elegir el vino de la comida; aunque desaparece por completo una vez comienzan a llegar los platos. Y con unos camareros que realizan un buen servicio de mesa, pero que carecen de esa amabilidad y de esos conocimientos gastro-enológicos que dan le darían un cualitativo salto de calidad.

La cocina es típicLa Penela - Empanada de zamburiñasamente gallega, sin artificios, sin excesivas complicaciones; con materia prima de buena calidad y elaboraciones tradicionales. En carta presentan una docena de entrantes (pulpo, empanada, pimientos de padrón, caldo gallego…), algo de marisco, tres carnes y un buen surtido de pescados.

Como antes comentaba, esta fue mi primera visita a La Penela, y siempre que voy por primera vez a un restaurante me dejo aconsejar y trato de probar sus especialidades. Digamos que dejo que me seduzcan con sus mejores armas, ponérselo fácil al hostelero para que logre que salga contento y me enganche como cliente. Así que podría decir que los cinco platos que probé son de lo mejor que sirven.

Para comenzar dos entrantes: Empanada de zamburiñas; muy bien, suave, sabrosa y conjugándose perfectamente sus ingredientes, con un sutil e inteLa Penela - Tortilla de Betanzosresante toque dulce, entre las finas láminas de hojaldre. Y tortilla de Betanzos; una jugosísima tortilla de patata, elaborada con una materia prima excepcional (¡qué ricos los huevos!) que estaba realmente buena; quizás algo más pochada la patata y un poco más de cebolla la harían espectacular, pero bueno supongo que esto va en gustos… Sin duda, ambos entrantes de indudable calidad. Muy buen inicio.

Con los platos principales no quedé tan satisfecho, una lástima después de las expectativas creadas. El mero a la gallega no estaba mal, pero me resultó algo insulso y pasado de punto; eso sí los cachelos de su guarnición estaban deliciosos. Y la ternera asada, tres cuartos de lo mismo; ésta muy bien cocinada, pero sin que su sabor llegase a provocar las placenteras sensaciones que lograron sus entrantes. De postre, una nueva especialidad de la casa, las filloas; suaves y bien elaboradas, pero a las que les falta “gracia”, intensidad en su sabor para poder llegar a deleitar.La Penela - Mero a la gallega

Sin duda es una cocina cuidada y más que correcta, sobre todo atendiendo a los buenísimos entrantes que pude degustar; pero en conjunto, y seguramente debido a ese inicio tan prometedor, no acabó de entusiasmarme.

A destacar también, una carta de vinos atractiva, con una importante variedad de vinos gallegos, aunque algo pasada de precio. Un servicio del mismo bastante bueno, cuidando mucho las temperaturas. Y la interesante sugerencia del jefe de sala en cuanto al maridaje con la comida.

En definitiva, La Penela es un gallego elegante y cuidado, de una calidad media bastante correcta y con algunos detalles más que sugerentes; y donde mi visita salió por 41 euros (vino sin incluir).

UBICACION: Velázquez, 87

PUNTUACION:

Ambiente: 6,5
Servicio: 5,5
Comida: 6,5

PUNTUACION MEDIA: 6,25

DiverXo

Posted 15 Junio, 2009 by gastronomodesaparecido
Categories: Restaurantes Estrella Michelín, Restaurantes en Madrid

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REfusión.

Tras varios intentos fallidos y después de un mes de espera, por fin conseguí cenar en uno de los restaurantes más de moda de Madrid. Y es que conseguir una mesa en DiverXo es una aventura (hay que reservar con un mes exacto de antelación y bien prontito por la mañana, que si no te quedas sin silla); como también es una aventura, aunque esta bastante más placentera, el pasar tres horitas en el restaurante descubriendo su propuesta gastronómica.

Una propuesta en la que su Chef, David Muñoz, combina productos nacionales con extranjeros, elaboraciones sofisticadas con otras más elementales, producto tradicional con cocina asiática o iberoamericana, fusión de sabores, técnicas y culturas. En definitiva, cocina realmente creativa en la que cada plato presenta un buen surtido de texturas y sabores novedosos. Una aventura de fusión muy recomendable de experimentar.DiverXo - Sala

En mi modesto entender, es gratificante encontrar lugares como DiverXo que enriquecen la cultura gastronómica de la ciudad con su arriesgada cocina. Es gratificante encontrar restaurantes donde se experimenta, donde se trata de innovar, donde se logra sorprender al comensal. Y además a un precio bastante asumible (los menús varían entre los 40 y los 60 euros, IVA sin incluir). Habrá a gente que le entusiasme y gente que lo deteste porque no le encajen sus curiosas combinaciones; pero lo que es indudable, es que la experiencia gastronómica que vives en este pequeñito reducto es digna de sentir por cualquiera que tenga una mínima inquietud por la gastronomía.

El restaurante está ubicado (de momento, porque a principios de verano tienen pensado trasladarse) en un pequeño local del barrio de Tetuán, con capacidad para sólo dieciocho comensales. Posee un aire asiático. Su decoración es… bueno, apenas tienen decoración; quizás se podían haber esmerado más en este aspecto ya que escasamente presenta algún detalle oriental. No sé si lo han querido hacer demasiado aséptico intencionadamente para que el cliente se centre exclusivamente en el plato, pero bueno, ya veremos como se aplican en el nuevo emplazamiento. El caso es que el lugar es tranquilo y agradable; y con su luz diáfana y el ligero hilo instrumental, se acaba creando un ambiente propicio para disfrutar de la degustación que se va preparando en la cocina.DiverXo - Mejillón tigre al estilo fusión

Con respecto al servicio, lo primero que me llamó la atención fue la cantidad de personal. Cuatro componentes tenía el equipo de sala para atender a los dieciocho afortunados de aquella noche. Es indudable que la calidad es importante, pero el número es bastante indicativo del interés que tiene el hostelero en que el cliente se encuentre bien atendido. Y aparte de ser cuantitativamente de sobra, el servicio es siempre atento, agradable y cordial. Presentan cada plato con dedicación y entusiasmo; aunque en ocasiones con excesivo detalle describiendo las diferentes elaboraciones, algo que a mi me resultó muy interesante, pero que a un usuario algo menos ducho en la materia podría resultarle algo empalagoso.

Pero bueno, vayamos al meollo de la cuestión, la comida. En DiverXo no tienen carta, y presentan dos menús degustación que varían en función de la cantidad de platos. Un menú corto (dos aperitivos, dos primeros, pescado, carne y postre) y un menú medio (dos aperitivos, cinco primeros, pescado, carne y dos postres), y además ofrecen la posibilidad de incrementar con algún plato más cualquiera de los dos, así que al final es el consumidor quien decide cuánto diferente quiere probar. Acerca del tipo de cocina que practican, yo creo que ha quedado bastante claro al principio del comentario; así que para que os hagáis una idea más concreta de lo que ofrecen os detallaré a continuación en qué consistió mi cena.DiverXo - Chupe tailandés

Yo opté por el menú medio, once platos distintos a 60 euros sin IVA. En líneas generales, aparte de interesante en cuanto a la fusión de cocinas y sorprendente por algunas combinaciones de ingredientes, me pareció una cocina muy trabajada, de bastante buena calidad; rica y sabrosa, con una amplia mayoría de gratos aciertos en la combinaciones que plantean, con las que logran que el plato quede redondo y conjuntado; pero también con algún pequeño “exceso de fusión” que hace que el plato en sí no acabe de cuadrar y el condimento tome demasiado protagonismo mermando el sabor del ingrediente principal.

Comenzamos con el primer aperitivo: “Judías de soja con chile peruano”; primera novedad gustativa, un cuenco al centro repleto de judías orientales cocinadas al vapor que mantuvieron en la mesa hasta que terminó el servicio de los entrantes. Ricas, bien cocinadas al dente y sabrosas; el chile, excesivamente picante, les restaba sabor; y peor aún, me dejó adormecidas las papilas gustativas durante un rato con lo que seguramente me perdí parte del segundo aperitivo. Una lástima.DiverXo - Panceta de ibérico al estilo Dong Po

El segundo aperitivo fue el “Mejillón tigre al estilo fusión”; presentado en un pequeño vasito es un juego de diferentes texturas (crujiente, esponjosa y cremosa) bastante acertado y agradable, pero me resultó algo insulso de sabor. Aunque tengamos en cuenta que seguramente mi paladar aún se resentía del picante del chile que acompañaba a las judías. Lógicamente, aprendí del error y aunque tomé unas cuantas más ya no las mojé en su salsa…

El primero de los entrantes fue el “Dim sum de zanahoria y conejo estofado”; plato cuyo protagonista es la zanahoria, elaborada en cinco texturas distintas (frita, cocida, en puré, en espuma y como masa del dim sum), pero del que es imposible olvidar el conejo estofado a las cinco especias chinas, sutil y sabrosísimo, sorprendente y perfectamente combinado con el resto del plato. Primera gran alegría.

El menú continúa con el “Dim sum de chipirones”; también delicado y muy sabroso; me dejó algo menos entusiasmado que el anterior pero aún así de mucha calidad.DiverXo - Raya al carbón con salsa XO

El tercer entrante que trajeron a la mesa fue la “Gamba frita al revés”; una fina lámina de gamba frita con aceite caliente sobre ella acompañada de una suave mayonesa templada. Muy curiosa la presentación y su elaboración, y sabrosa y muy agradable en boca.

Le siguió la “Panceta de ibérico al estilo Dong Po con puré de apionabo”; panceta cocinada muy lentamente durante varias horas, lo que hace que quede tan blandita que se pueda comer con los palillos. Delicada en su textura y potente en su sabor; disfrutas del ibérico mientras que literalmente se va deshaciendo en la boca. Y además muy acertadamente combinada con el puré de apionabo y la pasta crujiente que la acompañan. Realmente me encantó este plato.

Y para terminar con los entrantes “Chupe tailandés”; un plato típico de Perú al que en DiverXo le dan un toque exótico. El caldo de cigala muy sabroso y las setas riquísimas; pero al probar el plato una vez todo mezclado, éste me resultó excesivamente picante, lo que para mi gusto mermó la calidad del plato y escondió interesantes sabores.DiverXo - Ternera roja gallega con mojo

El plato de pescado del menú fue la “Raya al carbón con salsa XO en versión ibérica”; la raya, sabrosa y perfecta de punto, y con un sutil toque a carbón sorprendente y muy acertado; la salsa, marca de la casa, complementa sin avasallar y conjunta muy bien el plato. Otra de las propuestas que más me gustaron.

Y como plato de carne “Ternera roja gallega con mojo canario-nikei”; la carne jugosa, perfectamente cocinada y muy sabrosa, que es acompañada por un mojo fusión canarias-perú-japón, curioso y muy equilibrado para no comerse el sabor de la carne.DiverXo - Mouse de chocolate blanco con sorbete de manzana

De postre sirvieron “Mouse de chocolate blanco con sorbete de manzana y espuma de apio”; nunca pensé que estos tres elementos pudieran combinarse dando como resultado la deliciosa conjunción que se ofrece en el restaurante. Suave, sabroso, sorprendente y muy muy rico.

Y para finalizar la aventura “Leche frita al limón con sorbete de mora y wasabi”; la leche frita jugosa y bien lograda, el sorbete potente y sutil, pero la combinación del dulce con el wasabi… perdónenme, pero yo no la acabo de ver. El condimento japonés, en este caso, se lo come todo.DiverXo - Leche frita al limón con sorbete de mora

A destacar también, una carta de vinos algo corta, pero interesante en sus referencias y ajustada de precio. Que la recomendación del sumiller para el maridaje con el menú en mi caso no fue del todo acertada (un blanco australiano demasiado suave para aguantar las intensas sensaciones gustativas que provoca la cocina). Pero, sobre todo, y como ya he comentado en más de una ocasión lo interesante de la experiencia de fusión que vives en este pequeño restaurante.

En definitiva, DiverXo con sus muchas virtudes y sus ligeros excesos, es hoy por hoy un referente de vanguardia en la capital que cualquier interesado en la gastronomía debería probar; y en donde mi cena salió por 67 euros (vino sin incluir).

UBICACION: Francisco Medrano, 5

PUNTUACION:

Ambiente: 7
Servicio: 7
Comida: 7,5

PUNTUACION MEDIA: 7,25

** NOTA:
EL RESTAURANTE DIVERXO APARECE CON SU PRIMERA ESTRELLA EN LA GUIA MICHELIN 2010.

Juan Bravo 25

Posted 9 Junio, 2009 by gastronomodesaparecido
Categories: De tapas por Madrid

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Para un tapeo elegante.

Se respira cierto aire elegante y señorial. Esta taberna me recuerda a aquellos salones de principios de siglo XX que eran punto de reunión de aristócratas y gente de poder, donde los señores ataviados con sombrero y bastón se citaban para interminables tertulias de política y sociedad. Sus lámparas de otra época, los ocres de las paredes, la madera oscura, su suave iluminación y los detalles decorativos que podrían perfectamente haber salido de un anticuario, confieren a esta taberna un ambiente especial. Posee un toque elegante y distinguido que se transmite al visitante nada más cruzar el umbral de su puerta.

Enclavada en el corazón del barrio de Salamanca (como no podría ser de otra manera), esta taberna se abastece de los ejecutivos de la zona y de la gente bien que vive en sus cercanías. El local dispone de un amplio espacio Juan Bravo 25 - Salapara degustar sus tapas y raciones. Además del hueco que podamos encontrar en su enorme barra, unas pocas mesas altas y una pequeña barrita adosada a las paredes del local sirven también de cobijo al visitante. Espacio más que suficiente para que el cliente se encuentre a gusto. Además, un poco apartado de la zona de tapeo, han habilitado un pequeño recinto con mesas para comidas con capacidad para unos treinta comensales. En definitiva, el lugar posee un ambiente algo pijo, pero amplio, cómodo y agradable.

El servicio actúa en perfecta consonancia con el ambiente creado. En número más que suficiente para realizar su labor de manera eficiente, es amable y muy cortés, atento en todo momento e incluso demasiado protocolario para una taberna de tapeo. Cuidando los detalles para que el cliente esté conforme. Recomienda con entusiasmo y sirve con diligencia. Nada que reprochar.

Juan Bravo 25, presenta un buen surtido de tapas (más de veinte a elegir entre pinchos fríos y calientes), otra veintena de raciones de corte tradicional (entre las que eJuan Bravo 25 - Ensaladilla rusancontramos callos, albóndigas, ensaladilla, croquetas, mollejas…), y además ofrecen la posibilidad de pedir en barra algunos de los platos de su carta para comidas, postres incluidos. La mayoría de sus platos de buena calidad, y en los que se percibe el cuidado que prestan por la materia prima que utilizan, su mayor virtud. Eso sí, esa apuesta por la calidad, unida al ambiente distinguido del lugar, hacen que la factura final se eleve más de lo que habitualmente encontramos en lugares de tapeo.

Varias han sido mis visitas a esta taberna del barrio de Salamanca, en las que he podido probar un buen número de platos de su propuesta culinaria. En general, la sensación final fue siempre satisfactoria, aunque también siempre salí del lugar pensando que está algo pasado de precio. Con raciones realmente sabrosas e interesantes, pero también con alguna que otra decepción. Entre las decepciones, no me gustó su ensaladilla rusa, y me parecieron flojillos el riJuan Bravo 25 - Tarta tatínssoto de setas o los canelones de centolla y erizos de mar; una buena materia prima no debería dar como resultado un plato insulso y vulgar. Por el contrario, recomendaría probar sus callos a la madrileña, la ensalada de perdiz o sus albóndigas; estas últimas raciones muy bien elaboradas, aprovechando bien las cualidades del género y sabrosas en su conjunto.

A destacar también, la variedad que ofertan en vinos por copas, no excesiva pero sí bastante aceptable, ocho o diez referencias; algo clásicas eso sí, pero en buen número y de diferentes estilos. Poco a poco encontramos que los establecimientos van ampliando su oferta de vinos por copas, para disfrute de los que nos gusta maridar la tapa con el vino, para los que quieren probar cosas nuevas, y para aquellas ocasiones en las que una botella se nos puede hacer larga. A ver si cunde el ejemplo…

En definitiva, Juan Bravo 25 es una taberna agradable de ambiente distinguido, que presta un buen servicio y presenta una calidad gastronómica bastante aceptable, pero también algo excesiva en su precio; venir de tapeo aquí nos saldrá por unos 20 euros (vino sin incluir).

UBICACION: Juan Bravo, 25

PUNTUACION:

Ambiente: 7
Servicio: 7
Comida: 6,5

PUNTUACION MEDIA: 6,75

Coque

Posted 28 Mayo, 2009 by gastronomodesaparecido
Categories: Restaurantes Estrella Michelín, Restaurantes en Madrid

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Placentera experiencia gastronómica.

Hace pocos días tuve el placer de cenar en uno de los referentes gastronómicos de la capital. El restaurante Coque lo es, no sólo por los numerosos reconocimientos y premios que ha conseguido, estrella Michelín incluida, sino también por la filosofía que su Chef, Mario Sandoval, aplica entre fogones: cocina de vanguardia sin dar la espalda a lo tradicional. Ubicado en el pequeño municipio de Humanes, el cocinero madrileño ha aprovechado el antiguo asador que fundó su abuelo para diseñar un espacio gastronómico muy atractivo donde mostrar toda su creatividad culinaria.Coque - Bodega

Dos aspectos fundamentales quisiera destacar en mi crítica de hoy.
El primero de ellos es la agradable experiencia que la familia Sandoval te hace vivir en su casa. Desde el recibimiento en la misma puerta por la madre del clan, hasta que tras varias horas de estancia abandonas el restaurante con la sensación de haber disfrutado, y de percibir que todo lo sucede en esa vieja casona está pensado para que el cliente se sienta a gusto y pueda gozar de la velada. Una amabilidad exquisita en el trato, un ambiente tranquilo y sosegado, y una cocina armónica y sin estridencias logran crear esa sensación en el visitante.
El segundo, como no podía ser de otra manera, es la cocina que el Chef plantea. Ellos lo llaman cocina madrileña actual. Yo diría cocina castellana de vanguardia. En la que Mario logra combinar sabores de antaño con texturas suaves e innovadoras, en la que partiendo de un concepto tradicional y aplicando técnicas sofisticadas se logra un resultado novedoso y muy interesante.Coque - Sala

A una intensa reforma fue sometida aquella casa de comidas fundada a mediados del siglo pasado para convertirse en lo que hoy es. Lo primero que llama la atención al visitante es su curiosísima bodega; y digo lo primero porque tienen por costumbre dar el primer aperitivo en ella, así que tras la entrada es lo siguiente que conocemos. Acostumbrados a ver bodegas rústicas y oscuras, en ladrillo y con polvo en las botellas; aquí han creado un amplio espacio limpio y luminoso de líneas modernas, donde el cristal y la pulcritud sustituye al polvo y al ladrillo. Inmejorable manera de comenzar la cena. Tras esta visita subimos al salón; con capacidad para unos treinta comensales, es espacioso, decorado a caballo entre lo clásico y lo moderno, con mesas amplias y bastante separadas las unas de las otras. Se trata de un entorno tranquilo, cómodo y apacible donde continuaremos disfrutando de la acogida de la familia.

Porque buena parte de la familia está implicada en el restaurante, por ejemplo el jefe de sala es uno de los hermanos mayores del Chef. El servicio continúa la línea que antes comentaba y que va guiando toda mi crítica: la amabilidad, el buen trato y el trabajo en pos de la comodidad del cliente. Cuatro personas atendieron aquella noche la sala; personal cualificado, profesional y en número más que suficiente para llevar el servicio de manera excelente. Cuidando los detalles, presentando cada plato con elegancia, atendiendo las cuestiones culinarias con destreza, y manejando perfectamente los tempos entre cada uno de los platos que componen el menú.Coque - Emulsión de gachas con torreznos

En su carta presenta una veintena de platos, todos ellos de corte moderno y la mayoría a base de sofisticadas elaboraciones. Además un menú degustación que consta de dos aperitivos, cinco entrantes, un pescado, una carne, y dos postres. Los precios de la misma no son precisamente baratos, pero la creatividad del cocinero en su concepción, la trabajadísima preparación que lleva cada uno de ellos, y que la composición de cada plato lleva detrás la elaboración de numerosos ingredientes por separado para después unirse y tratar de hacer un todo; justifican, sin duda, que haya que rascarse un poco el bolsillo para poder degustar la cocina que Mario Sandoval propone.

En esta ocasión, no entraré a detallar todos y cada uno de los elementos del menú degustación que cené, por no hacer aún más extenso el comentario, aunque sí que me detendré en alguno de ellos. Coque - Coulant de trufaDecir que en líneas generales me gustó bastante todo lo probado. Ingredientes sabrosos, indicativos de una materia prima de buena calidad, y cocinados logrando unos puntos perfectos de elaboración, son las notas que me resultaron más destacables. Quizás eché en falta algo más de conjunción en alguno de los platos, es decir, que esa combinación de excelentes texturas y sabores se tradujera en una fascinante explosión gustativa en la boca; acontecimiento que ocurrió a lo largo de la velada, pero no en tantas ocasiones como yo ambicionaba. Tal vez mis expectativas eran tan grandes que no pudieron cumplirse, o que los dos aperitivos me resultaron tan deliciosos que esperaba continuar igual hasta el último de los postres… De todos modos, reitero que todos y cada uno de los platos me parecieron sabrosos y de alta calidad.

Y, como era de esperar, comenzaré el pequeño desglose de lo más destacable de mi menú, con los mencionados aperitivos: “Cocido madrileño emulsionado” y “EmulsiónCoque - Estofado de cabracho y raya con jugo de pichón de gachas con torreznos de ibérico y huevo de codorniz escalfado“; ambos combinando el intenso sabor del guiso tradicional con la suave textura de su preparación, y todo ello perfectamente armonizado con sus diferentes acompañantes, creando un juego de sabores y texturas en boca realmente delicioso. Muy original me resultó el “Mar de moluscos y algas en contrastes marinos“; nuevamente acertadas mezclas de sabores entre el molusco y su alga que, como el nombre del plato indica, realmente evocan sensaciones marinas. Algo menos conjuntados me parecieron el “Crudité de verduras asadas, brotes y hojas” y la “Ensalada de lubina escabechada con encurtidos esferificados”; con sus ingredientes sabrosos y en punto, pero sin la fuerza global de los anteriores. Muy sabroso y atractivo el “Coulant de trufa”; con su jugosa yema de huevo en el interior. Y de postre, me encantó el “Pastelito de combinaciones cítricos y lácteos”; potente y suave a la vez, de estructura delicada y de sabor intenso; un gran final para una excelente velada.Coque - Pasión de chocolate

A destacar también, una carta de vinos extensísima, con multitud de variedades de diversas partes del mundo, presentada en una pantalla táctil que los clasifica geográficamente; sinceramente, me parece más práctica la habitual carta en papel, con una selección de referencias atractiva y numerosa, pero sin avasallar. La variedad de cinco panes caseros diferentes que nos presentan al inicio de la comida. Y, sobre todo, y perdónenme que me repita, la agradable vivencia gastronómica que la familia Sandoval te hace disfrutar.

En definitiva, Coque es un restaurante donde gracias a su profesionalidad, al cuidado que ponen en su trabajo y, sin duda, al talento de Mario Sandoval en la cocina, podremos disfrutar de una placentera experiencia; y donde mi visita salió por 94 euros (vino sin incluir).

UBICACION: Francisco Encinas, 8

PUNTUACION:

Ambiente: 8
Servicio: 8,5
Comida: 8

PUNTUACION MEDIA: 8,125

Los arroces de Segis

Posted 21 Mayo, 2009 by gastronomodesaparecido
Categories: Restaurantes en Madrid

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Buen arroz con interesantes toques rústicos.

Un intenso olor a leña tras cruzar la puerta, paredes de ladrillo, un aire rústico y una vetusta mesa de madera a la entrada… Tuve que dar media vuelta y volver a salir para ver si me encontraba en el lugar equivocado. Mi primera impresión, tras dar el primer paso en el interior del restaurante, fue que estaba en un antiguo asador segoviano. Pero nada más lejos de la realidad, detrás de esa desconcertante fachada hallé esLos arroces de Segis - Salata interesante arrocería.

Al final de la calle Infanta Mercedes, en una zona donde se asientan unos cuantos clásicos de la restauración madrileña, está ubicada esta arrocería de ambiente peculiar. Con sus techos altos, sus vigas de madera al aire, su mobiliario de antigua casa de comidas y sus paredes plagadas de fotografías de famosos. Se trata de un ambiente hogareño e informal; agradable en líneas generales, aunque con algún descuido que lo hace no del todo confortable.

El servicio es correcto aunque bastante poco formal. En todo momento te encuentras bien atendido, de manera diligente; pero también es cierto que sería de agradecer algo más de amabilidad, algo más de interés porque el comensal se encuentre del todo cómodo. Los distintos camareros que te atienden cumplen con su labor de manera eficaz, pero como decía, se echa en falta algo de espíritu, algo de complicidad con el cliente; quizás una sonrisa de vez en cuando…

En cuanto a su oferta culinaria, Los arroces de Segis nos presenta un único menú compuesto por cinco entrantes a compartir para toda la mesa, un arroz (a elegir entre seis distintos, tLos arroces de Segis - Pimiento picadoodos ellos arroces secos) y postre, incluyendo también bebida (aunque no el vino) y el café; todo ello por 32 euros sin IVA. Así que si no añadimos extras a su propuesta podremos probar un arroz bastante bien elaborado, bueno de sabor y a un precio bastante razonable. Con lo que el resultado es una arrocería tradicional con una relación calidad-precio bastante interesante.

Como entrantes, para ir comenzando mientras se cocina el arroz, nos sirven todo a la vez y de manera algo desaliñada: unas rebanadas de pan rústico tostado untadas de aceite y ajo, rico sabor mediterráneo muy de agradecer; su ensaladilla rusa, que aunque la presentan como “especialidad de la casa” me pareció simplemente correcta; un pequeño surtido de embutido, algo flojillo y no muy bien presentado; una ensalada, sabrosa y bien aliñada; y un estupendo plato de pimiento picado, realmente muy bueno y sabroso. Además, si queremos repetir de alguno de los entrantes no tendremos más que solicitarlo para que de manera casi inmediata nos repongan aquello que habíamos pedido.Los arroces de Segis - Arroz con conejo y serranas

Y, hablando por fin del arroz, la auténtica especialidad de la casa, éste se presenta a la mesa en su paella; como manda la tradición. Y en ella nos encontraremos una fina capa de arroz, muy bien cocinado y bastante bueno de sabor. En cuanto al punto y la textura del grano está bastante conseguida, aunque sin llegar a la excelencia de algunos maestros levantinos. Quizás será el agua, quizás será el ambiente, quizás será el arte… pero todavía en Madrid no he logrado encontrar esa paella perfecta de grano sueltecito y en punto que algunos privilegiados cocinan en la Comunidad Valenciana.

En mis dos visitas probé dos arroces diferentes. Me gustó mucho el sabor del típico de la casa, el arroz con conejo y serranas; bien conjugados los Los arroces de Segis - Arroz con marisco peladomatices de la verdura y la carne, y con un muy interesante toque rústico que le da la cocina en leña. Quizás si consiguieran dejar el arroz más suelto sería ya excelente, pero bueno, como digo, muy rico.
El otro que opté por probar fue el arroz con marisco pelado; éste mejor en su textura, aunque en esta ocasión eché en falta algo más de potencia de sabor. De todos modos, esta segunda visita también me gustó, e igualmente salí contento de su calidad en la materia prima y de su elaboración.

En definitiva, y por no extenderme demasiado, Los arroces de Segis presenta en un ambiente con toques rústicos, un arroz de calidad a un precio bastante interesante; mis visitas salieron por unos 35 euros (bebida incluida excepto vino a la carta).

UBICACION: Infanta Mercedes, 109

PUNTUACION:

Ambiente: 5,5
Servicio: 5
Comida: 7

PUNTUACION MEDIA: 6,125

Taberna Buen Suceso (2)

Posted 11 Mayo, 2009 by gastronomodesaparecido
Categories: De tapas por Madrid

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Un pequeño paso atrás.

A principios de año publiqué la crítica de esta pequeña taberna del barrio de Argüelles bajo el título “Buen comienzo y mucho futuro”, que podéis ver en el siguiente enlace: “Taberna Buen Suceso”. Desde aquellas primeras visitas y ese interesante augurio, he tapeado en ella varias veces más. Además, en el mes de Febrero, el establecimiento fue galardonado con una mención de honor al mejor Bar de tapas de Madrid por la revista Metrópoli.

Durante las últimas semanas he visitado de nuevo la taberna en tres ocasiones; y tras notar algunas diferencias con respecto a lo que escribí hace unos meses, quisiera comentar brevemente esos aspectos, y retocar ligeramente su puntuación. Me detendré fundamentalmente en el servicio y en el ambiente.Taberna Buen Suceso - Foie con ragout de pasas y mango

De un tiempo a esta parte he notado el local algo menos acogedor y con algo más de follón que en mis primeras visitas. Y según mi opinión, uno de los motivos de este pequeño cambio es su nuevo estilo musical. En las tres últimas veces que estuve allí el acompañamiento de mi cena fue un surtido de rock más propio de un bar de copas que de una taberna de tapeo, y a un volumen ligeramente más elevado del deseable. No es que tenga nada contra ese tipo de música (Ramones, AC/DC, los Stones…), más bien al contrario, pero no me parece que con ello se cree el ambiente más adecuado para un tranquilo tapeo. El lugar me sigue gustando, y continuaré yendo de vez en cuando, pero tal y como decía en mi anterior comentario, lo que le hace especial es el cuidado de los detalles; y este en concreto se le ha escapado.

El otro aspecto a reseñar es el cambio de camareros que ha sufrido. Supongo que si entra nuevo personal, éste tarda un tiempo en adaptarse al nuevo oficio, y poco a poco irá mejorando; pero sí que es conveniente que al menos conozca el producto que está sirviendo y pueda, aunque sea mínimamente, orientar al consumidor en la elección de un vino o de una ración. Dicho esto, y en lo que a su servicio respecta, éste continúa siendo igual de atento y amable con el visitante; en su intención de agradar no ha mermado ni un ápice, y sigue siendo un gusto que en todo mTaberna Buen Suceso - Tacos de cochinillo confitadoomento busquen la comodidad cliente.

Con respecto a su comida, poco nuevo que añadir. Materia prima de buena calidad y cuidadas elaboraciones hacen que tapear en la Taberna Buen Suceso sea una grata experiencia, y además a un precio muy razonable, alrededor de 11 euros (vino sin incluir).

En definitiva, sólo quería apuntar un par de apreciaciones nuevas, para actualizar mis impresiones ante el futuro visitante, y con la esperanza de que no se desvíen de la senda por la que acertadamente comenzaron su andadura.

UBICACION: Buen Suceso, 24

PUNTUACION:

Ambiente: 6,5
Servicio: 6,5
Comida: 6,5

PUNTUACION MEDIA: 6,5